mié. Ago 21, 2019

[Video] Diego Arboleda: ‘El azulejo’

Gratitud, valentía y pedales; trabajo, constancia y saltos; perseverancia, resiliencia y una sonrisa en el pódium. Estos valores, principios y acciones, resumen de una manera casi arbitraria, los últimos meses del corredor con el number plate 741, el del casco Fox, el de los logos de sus patrocinadores de color azul en su pecho o simplemente, el de aquel que va de primero en su manga (no importa cuando leas esta última parte).

Diego Alejandro Arboleda; el del “sí, claro que sí” al responder una pregunta de un periodista; el que esboza una carcajada al describir la lesión de cadera que lo alejó de las pistas casi seis meses y el que habla de los 12 tornillos y la platina en su clavícula como si siempre hubiesen estado en su cuerpo.

‘El Azulejo’, nació el tercer viernes de agosto de 1996 en el municipio de Girardota, Antioquia. Su papá, Jaime Arboleda, insistió desde los 4 años con balones, guayos y demás implementos de fútbol, pero así como Pambelé vino al mundo para noquear rivales, Yuri Alvear para hacer lanzamientos, llaves y estrangulaciones e Higuita para ofrecer un espectáculo en el terreno de juego; Arboleda nació para dar pedalazos y escuchar pronunciar su nombre de último en una premiación, ya que el último nombre que dice el espíquer, es el del corredor que se cuelga la medalla de oro.

El solo hecho de que se lance del partidor, es calificado por los conocedores del bicicross, como un milagro, dado que los pronósticos médicos, tras las dos operaciones, descartaban la posibilidad de que el paisa volviera a gritar un “Wow” al saltar un morro. Incluso eliminaban por completo que él realizara una actividad que juntara en una misma frase las palabras Diego – bicicleta, sin que estas no llevaran en el medio la sentencia No puede montar.

“Yo solo quería volver a mi bicicleta. En ese momento –después de la lesión – uno siente que se le viene el mundo al piso. Uno solo quiere disfrutar y hacer lo que le gusta”, recordó Arboleda al hablar de los primeros días de su proceso de recuperación y de los pensamientos y deseos que lo asaltaban con frecuencia en esa etapa de su vida.

Jornadas eternas de fisioterapia, muchas horas de introspección, días completos de video juegos; el apoyo de su familia encabezada por su padre y su madre Sandra Ospina, la compañía de sus amigos y compañeros Samuel Zuleta y Carlos Zuluaga, y la solidaridad mutua de Mariana Pajón, quien también estaba lesionada, fueron solo algunas de las claves del regreso de Diego a las pistas, el cual se dio a pocos días de finalizar el 2018.

“Cuando me dieron de alta del 13 de diciembre y me dijeron que podía volver a mi vida normal, me puse muy contento. Llegué muy feliz al entrenamiento, di como diez pasadas a la pista challenger (la Antonio Roldán Betancur). Después hablé con el entrenador para tirarme de la pro y me dijo “sí, hágalo con confianza”. Fue muy bacano desde el primer día estar saltando los morros y sentir que no se ha perdido ese flowcito”, comentó Diego, con el ánimo de un niño al describir su juguete favorito.

En la Primera Válida de la Copa Internacional Mariana Pajón, que tuvo sede en Paipa, Boyacá, los primeros pedalazos los dio impulsado por la simple acción de volver a estar en competencia, de escuchar las manzanas de los demás corredores a punto de rebasarlo y de cruzar la línea de meta bajo la mirada de más de un centenar de espectadores. Ese sábado 23 de febrero, ‘El Azulejo’ se quedó en las semifinales.

Para la jornada del domingo y con la confianza de haber corrido en su primer certamen competitivo, Arboleda lideró cada una de las mangas y al igual que La Reina del BMX, se robó todo el espectáculo en la rama masculina, relegando al segundo y tercer puesto a Vincent Pelluard y al vallecaucano Leonardo Arango, respectivamente.

“En el torneo nacional estaba muy contento, antes de la lesión venía liderando. Llegué con muchas expectativas, aunque igual, lo único que yo quería era montar y el resultado que fuera lo que fuera. El primer día cometí un error en la semi y me deja con más hambre, sabiendo que podía ganar y al otro día fui por todo y gracias a Dios se dio”, resaltó el bicicrosista antioqueño.

Cuando se le pregunta al corredor del GW Shimano qué fue lo que más aprendió de la lesión, la respuesta es la misma, así como los aplausos del público al verlo tomar la delantera desde que sale de la pro: “Me enseñó a ser muy agradecido, a valorar los pequeños detalles, aquellas cosas tan simples como caminar, pedalear o montar en mi bicicleta”.

Sobre Diego Arboleda

Diego se lesionó durante una jornada de entrenamiento, cuando trató de saltar una de las rampas metálicas de la pista Mariana Pajón. En lo que él califica un descuido, golpeó la llanta de atrás con la rampa, voló casi tres metros y cayó sentado. El impacto le causó que el fémur se saliera de la cadera.

Desde los seis años se ha destacado en el mundo del bicicross. A esa edad ya era W3, es decir, tercero en el ranking mundial de su categoría.

Desde su regreso, se ha coronado campeón de tres de las cuatro válidas de la Copa Internacional Mariana Pajón, anteriormente conocida como el Campeonato Nacional; se colgó la medalla de oro en el Centroamericano de Guatemala y obtuvo el primer puesto de la Copa Latina de Quito. se hizo acreedor de una medalla de bronce en la Copa Mundo de Manchester, sumó una medalla de bronce en el Panamericano de Brasil y un oro Latinoamericano. Su mirada está puesta en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

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WOW!! Sin palabras Gracias a todos🙏🏼

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