Clásico uruguayo sin público romperá toda tradición

Fabián  O’Neill «Cada vez que hacía un gol en un clásico perdíamos; no ligaba nada», se lamentó el isabelino, quien el domingo mirará el partido clásico con su primo, que es de Peñarol.

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«Cada vez que hice un gol en un clásico perdimos contra Peñarol. En los que gané no pude anotar. No ligaba”, admitió Fabián O’Neill desde su Paso de los Toros natal, donde se viene recuperando del problema hepático por el que estuvo internado hace un mes atrás.

El talentoso exfutbolista recuerda el primer clásico como si fuera hoy. Fue por la Supercopa Sudamericana en 1992.

“Íbamos perdiendo 2 a 0 y empatamos 2 a 2. Entramos los dos con el ‘Pepe’ García. Estaba en el banco esperando con muchas ganas porque iba a ser mi debut clásico. Y muy nervioso, pero es normal: si no tenés nervios no podés jugar”, relató Fabián, quien debutó en el primer equipo tricolor ese año, 1992, y enseguida llamó la atención por las jugadas que realizaba, por los pases exactos que le daba a sus compañeros y por su excelente pegada con ambas piernas. Es más, O’Neill fue quien lideró a Nacional hacia el título del Uruguayo que los tricolores consiguieron ese año.

“El clásico es el partido que espera todo el mundo. El que todos quieren jugar y que nadie se quiere perder. Este clásico va a ser muy diferente porque sin gente en el estadio va a ser muy raro. La motivación va a ser otra, porque la gente es muy importante en un clásico. No va a ser fácil para los futbolistas jugar sin la hinchada. Van a tener que estar muy concentrados. Imaginate, si hacés goles no tenés ni con quien ir a festejarlos. Los gritarán los hinchas en sus casas mirándolo, nada más”, lamentó.

El “Mago” no quiso entrar en detalles sobre los clásicos que disputó en su primera etapa en Nacional entre 1992 y 1995, cuando partió para jugar en Europa. En su segundo período como tricolor en 2003, cuando se retiró, estuvo solamente seis meses y no disputó ningún partido frente a Peñarol.

De todas maneras, los hinchas tricolores recuerdan su magia, sus goles y también sus picardías propias del potrero. Como en el clásico de 1995, cuando, siendo aún un chiquilín le anunció a su compañero Martín Parodi que le iba a hacer dos caños a Nicolás Rotundo. Cumplió y el volante carbonero terminó expulsado.

O’Neill mirará el clásico por televisión en la casa de su primo Luiggi, donde se queda en Paso de Los Toros. “Él es de Peñarol, pero nos juntamos unos cuantos, una banda. Unos de Peñarol y otros de Nacional. Lo pasamos bien, pero tranquilo. Todo muy light”, explicó. Y contó que ya no se pone nervioso al mirar un clásico, ni se imagina dentro de la cancha. “Quiero que gane Nacional obvio, pero a esta altura uno lo mira de otra manera. No es lo mismo cuando uno juega que cuando lo mira de afuera sin poder hacer nada. Ya no siento eso de por qué no estaré ahí, estoy para jubilarme. Je. Creo que ya no puedo jugar ni en los seniors. La cabeza de repente puede querer hacer esto o aquello, pero las piernas no te responden. Cuando le vas a pegar ya no le podés pegar igual. Por fuera parezco un auto que pronto para vender, pero por adentro ya no tengo ni motor ni batería”, culminó el “Mago”

Vladimir Duarte

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