Doncic, si te pegan es que ya eres un grande

José Luis Martínez

MARCA

En una Liga como la NBA siempre hay tipos duros dispuestos a sacar del partido a las estrellas rivales por lo civil o por lo criminal. Si logran mermar psicológicamente al mejor jugador de tu adversario, algo ganan. Si mentalmente no pueden con él, los hay sin escrúpulos que pasan al cuerpo a cuerpo con ánimo de intimidarle, sin medir el riesgo de lesión. O sí. Es más viejo que el deporte. Que se lo pregunten a Michael Jordan, que debe tener aún un mapa de cardenales por su cuerpo de los enfrentamientos de sus primero años con los Pistons. Le sucedió también a Kobe Bryant cuando se le pegaban al levantarse en suspensión para que al caer se lastimase el tobillo, y más recientemente al escurridizo Stephen CurryINSULTOS, ZANCADILLAS, EMPUJOMES, GOLPES… Todo lo que han padecido ellos lo está sufriendo ahora en sus carnes Luka Doncic. Insultos, zancadillas, empujones, golpes sin intención de jugar el balón… Es el peaje rebozado en linimento que deben pagar los más grandes, una buena noticia para el esloveno, que con 21 años ya es uno de ellos. Los cazadores profesionales del deporte no tiran contra las presas pequeñas. Van a por la caza mayor, y Doncic ya forma parte de esa pequeña fauna de elegidos. Es uno de los grandes de la NBA y, por descontado, el mejor de los Mavericks. Sus depredadores lo saben y lo tienen en el punto de miraLA FRUSTRACIÓN SE TRADUCE EN TÉCNICAS Cuanto antes se acostumbre a agresiones como las de Marcus Morris, mejor le irá. No es fácil ser el saco de los golpes un día sí y otro también, y su juventud le hace perder a veces los papeles. Le dan mucho, pitan menos de la mitad de las faltas que le hacen y eso llega a frustrarle. Esta temporada ya le han pitado un puñado de técnicas por reclamar faltas a los árbitros. La queja es humana, pero debe aprender a controlarse para no perjudicar a su equipo. Porque si una cosa parece clara es que le van a seguir zurrando. Ya tiene estatus de estrella y con el tiempo llegará a gozar del respeto arbitral suficiente para no acabar cada partido cosido a moratones. A este ritmo será dentro de poco.

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