25 de noviembre de 2020

Maradona; Amado y Odiado pero sin duda genio

Capitulo II: la llegada a Boca y la salida a Barcelona

Radar Deportivo

La historia de Diego Armando Maradona y Boca Juniors se mantiene unida. Sin importar las peleas o los distanciamientos, el histórico futbolista siempre le pertenecerá al club de la Ribera desde aquel 22 de febrero de 1981 cuando vistió por primera vez los colores azul y oro. Fue inolvidable, más allá de cualquier resultado, y conquistó a los 65 mil hinchas antes de llegar a lo más alto del mundo

El debut de Diego Armando Maradona en Boca

Su primer partido oficial fue en la Bombonera, por el Torneo Metropolitano de 1981, ante Talleres de Córdoba. En la primera fecha del campeonato, el conjunto dirigido por Silvio Marzolini venció por 4-1 a la «T» y Diego hizo su presentación de la mejor manera: con dos goles, ambos de penal y una asistencia para Miguel Ángel Brindisi (quien convirtió los dos tantos restantes)

El pase de Maradona Boca fue, probablemente, el más novelesco y controversial de la historia del fútbol argentino, justo en un momento en el que el país no atravesaba una buena situación económica y mucho menos los clubes.

Luego de interminables idas y vueltas por su pase, y tras rechazar ofertas multimillonarias de River y Barcelona, Maradona finalmente fue anunciado como la flamante incorporación de Boca.

Lo que inicialmente parecía ser una compra por 10 millones de dólares -cifra desorbitada para aquellos días- terminó siendo un préstamo con opción de compra por un año y medio, en una polémica operación que incluyó dinero en efectivo de dudosa procedencia, el pago de una deuda con AFA y seis jugadores «xeneizes» ofrecidos como parte del trato.

Alcanzado el arreglo, el viernes 20 al mediodía, la joven promesa del semillero de Argentinos Juniors firmó su contrato con Boca frente a las cámaras de Canal 13, que le había comprado al club los derechos para transmitir el evento en vivo.

Ese mismo día, por la noche, Diego disputó un improvisado amistoso entre Argentinos Boca enLa Bombonera, jugando un tiempo para cada equipo. Aquellos segundos 45 minutos significaron en rigor la primera ocasión en la que el mejor jugador de todos los tiempos vistió la camiseta azul y amarilla.

Su condición física no era la mejor, ya que días antes en su último entrenamiento con Argentinoshabía sufrido una molestia muscular en la pierna derecha que le impedía moverse con comodidad.

No obstante, Diego no quería perderse su debut oficial, que se dio tan solo dos días después de la firma del contrato, aquel memorable 22 de febrero de 1981, frente a Talleres de Córdoba por la primera fecha del Torneo Metropolitano.

Su presentación fue en el marco de una Bombonera repleta, que tuvo que cerrar sus puertas horas antes del comienzo del partido debido a la cantidad de gente que quería ingresar a atestiguar el debut del «Diez».

Aquel equipo salió a la cancha con Gatti; Alves, Acevedo, Mouzo, Córdoba; Trobbiani, Quiróz, Brindisi; Escudero, Perotti y, por supuesto, el fichaje estrella, Diego Armando Maradona.

Pese a jugar infiltrado por su dolencia, el primer gol de Diego con la camiseta «xeneize» no tardó en llegar: promediaban los 20 minutos del primer tiempo cuando el árbitro Abel Gnecco cobró penal a favor de Boca y fue la flamante incorporación quien enseguida pidió la pelota.

Con una tranquilidad notable y un tiro suave a la izquierda del arquero, el «Diez» abrió el marcador y anotó así su primer tanto como jugador de Boca ante una Bombonera que se venía abajo.

Miguel Ángel Brindisi, que con el correr del torneo se convertiría en un socio ideal para Maradonaen la delantera, fue quien estiró la cuenta en dos oportunidades -a los 33m y a los 37m- para cerrar el primer tiempo 3-0 arriba.

No bien empezado el segundo período, Talleres descontó con un golazo de José Reinaldi, «La Pepona», que alimentaba una mínima ilusión en los hinchas cordobeses, aunque el partido ya estaba casi sentenciado.

Sin embargo, todavía quedaba tiempo para una emoción más: a solo dos minutos del final del partido, tras un dudoso penal cobrado por el árbitro, Maradona volvió a pegarle desde los 12 pasos, esta vez a la derecha del arquero, y selló el 4-1 final.

Frente a Talleres, el mismo equipo contra el que había debutado oficialmente en Argentinos, y ante una Bombonera rendida a sus pies, aquella tarde Maradona vistió por primera vez los colores del club de sus amores, en lo que fue el primer paso hacia la conquista de aquel Metropolitano de 1981, el único título que el astro ganó con Boca.

En total, con la azul y oro, disputó 111 partidos oficiales donde convirtió 56 goles y ganó un título, el Torneo Metropolitano 1981. Jugó más de 9300 minutos y es uno de los ídolos más recordados a pesar de su corta etapa en el club de la Ribera. Antes de llegar al Xeneize, brilló con la camiseta de Argentinos Juniors siendo goleador en los campeonatos Metropolitanos 1978, 1979 y 1980 y en los Nacionales 1979 y 1980.

También se lució en el Seleccionado Juvenil que ganó el Mundial de Japón 1979 para luego debutar en la Mayor y conseguir la Copa del Mundo de 1986 en México. Con Brindisi formó una dupla inolvidable y se lució frente a River. Pasó por Barcelona, hizo historia en Napoli, jugó en Sevilla y también en Newell’s Old Boys. En 1995 regresó al club de sus amores y se retiró en 1998.

Pasaron 39 años, ese mito llamado Diego Armando Maradona se consagraba como campeón del Torneo Metropolitano 1981 con la camiseta de sus amores. Así, nacía un idilio entre el Diez y la hinchada Xeneize en el que no eran pocos los que vaticinaban más títulos por llegar, pero sí eran pocos los que anticiparon que sería el único título del oriundo de Villa Fiorito con Boca.

La Comisión Directiva encabezada por el recientemente ganador de las elecciones, Martín Benito Noel, el Xeneize decidió en febrero de ese año romper el mercado e incorporar a Maradona, que para ese entonces ya la rompía en Argentinos Juniors. Así, junto con jugadores de la talla de la de Miguel Brindisi, el Cabezón Oscar Ruggeri, Roberto Mouzo, Osvaldo Pichi Escudero, el uruguayo Ariel Krasouski, el Mono Hugo Perotti, el Loco Hugo Gatti y Marcelo Trobbiani, entre otros, ese plantel de Boca metía miedo.

Metropolitano del '81: el único título de Maradona en Boca Juniors

Encabezados por el recordado entrenador Silvio Marzolini, el conjunto Xeneize empezó ese torneo con un contundente 4-1 ante Talleres (con dos goles de Brindisi y dos de Maradona) y no perdío sino hasta la fecha 11, cuando cayó derrotado a manos de Vélez por 1-0.

Un ex jugador del FUTVE con Minerve y Marítimo, ex DT de Tucanes, Trujillanos, Portuguesa y Mineros en la foto de Boca 81

La personalidad de Maradona se hizo presente desde el inicio, pese a sus jóvenes 21 años, incluso plantándose ante sus compañeros en el entretiempo del duelo ante Newell’s por la fecha 8, molesto porque no le daban la pelota. Enojado, el Diez tiró la camiseta al piso y amagó con irse del club, pero fue la intervención de los defensores José María Suárez y Vicente Pernía la que desactivó la situación. ¿Qué le dijeron? «La camiseta de Boca no se tira al suelo. es una falta de respeto. No te la pongas porque la tiraste y no vas a entrar. La próxima vez, te golpeamos».

Un poco más calmo, pero todavía molesto, el Pelusa pidió más explicaciones. «Mirá que nosotros conocemos a La 12 mejor que vos y no te damos la pelota siempre porque estás con una marca encima. Y si te la quitan, te van a insultar desde los cuatro costados del estadio. Es para protegerte», recordó Suárez en diálogo con Infobae. Lejos de achicarse, el Diez demandó que le pasen la pelota igual, aunque el partido terminó 2-2… con el gol del empate en los pies de Maradona sobre el final del encuentro.

Baley es vencido por D10S

La solidez de ese equipo fue otro dato relevante, ya que en 34 partidos ganó 20 y perdió sólo cuatro, además de haber marcado 60 goles -solo River, con 63, anotó más- y recibido solo 27 -Ferro, con 20, tuvo la valla menos vencida-. Justamente ese recordado equipo de Ferro comandado por el entrenador Carlos Timoteo Griguol fue el verdadero escollo en el camino de Boca hacia el título y, si bien el Xeneize obtuvo un triunfo clave ante los de Caballito a tres fechas del final -con gol de Perotti-, lo cierto es que no fue sino hasta la última jornada del torneo que se definió al campeón. Aquel momento quedó en la memoria de todos por la gran avalancha de gente que se produjo en la tribuna popular del conjunto de la Ribera, considerada una de las más recordadas de la historia del fútbol argentino.

El Ferro de Griguol dio batalla hasta el final

La última fecha de ese torneo fue para el infarto. Es que aquella diferencia de dos puntos después del 1-0 de Boca ante Ferro se transformó en una igualdad en 49 unidades con la victoria del equipo de Griguol por 3-0 ante Platense -en aquellos tiempos, el vencedor de un partido se llevaba dos puntos-. Sin embargo, en un partido con tres expulsados para Boca y dos para Racing, el Xeneize empató 1-1 con los de Avellaneda y logró el punto de diferencia que necesitaba para gritar campeón.

Metropolitano del '81: el único título de Maradona en Boca Juniors

Así, Boca y Maradona sumaron una estrella que quedó en el recuerdo de todo el pueblo Xeneize y que parecía vaticinar grandes cosas por venir, pero que quedaron truncas por la salida del Diez a Barcelona, con Boca envuelto en problemas económicos que casi derivan en su quiebra. De todas maneras, pocos podrán borrar esa campaña, esos 34 partidos que dieron inicio a un idilio que todavía dura y que no morirá jamás.

Fracaso en España 82?… sí, pero el reto Culé estaba a la vuelta.

‘Fútbol Club Maradona’, el 10 y su paso por el Barça

Fracaso total en el Mundial, se esperaba mucho de esa selección Argentina, tal vez la mejor reunida en años la posibilidad de repetir la Copa era casi un hecho, pero Diego culpó en parte a la preparación física la cantidad de días concentrados y otras circunstancias que lamentablemente pasaron factura en ese verano del 82, Diego se va del Mundial con roja por el patadón a a Falcao y con una pálida imagen, pero el reto de Barcelona ya estaba escrito y había que afrontarlo

Los 700 días que Diego Armando Maradona estuvo como azulgrana  fueron agridulces, el agente que lo trajo Josep Maria Minguella, pieza del vicepresidente azulgrana por aquel entonces Joan Gaspart Recuerda que la primera vez que vio al jugador fue en 1977 y por casualidad, cuando asistía a un partido de Argentinos Juniors para seguir a un extremo que pretendía el Burgos. “Fue el primer fichaje grande en el que intervine y para conseguirlo hice más viajes que Aerolíneas Argentinas”.

Los 100.000 dólares que inicialmente pidió Argentinos Juniors por su traspaso en 1978 y los seis millones de euros que pagó el Barça en 1982. La operación se había cerrado tiempo atrás (1981), pero la vetó un representante de la dictadura argentina, el almirante Carlos Alberto Lacoste. “Me dijo que la patria lo necesitaba para el Mundial de ustedes”, recuerda Minguella. El Barça pagó aquella cantidad en una época en la que un coche valía 600 euros, que el salario base era de 154 euros y que un café costaba doce céntimos de euro.

Sin embargo, el Barça amortizó la operación Maradona prácticamente antes de que el jugador comenzara a jugar. En el vestuario del Barça, llamó la atención su enorme técnica individual, como daba más de 200 toques a unas medias de fútbol enredadas o a un limón, y también que el Camp Nou se llenaba media hora antes de los partidos solo para ver sus malabarismos en el calentamiento.

la casa del jugador en la calle San Francisco era un lugar de acogida de los padres y los suegros de Maradona y de amigos de infancia; de fiestas hasta altas horas de la madrugada y de partidos en la cancha de tenis. Una hepatitis en su primer año (que pudo ser una enfermedad venérea según algunos testimonios) y un grave lesión en el segundo cortaron la progresión de Maradona en Barcelona, equipo con el que jugó 58 partidos y marcó 38 goles. En esos dos años, el Barça consiguió una Copa del Rey, una Copa de la Liga y una Supercopa de España.

Las versiones sobre la salida de Maradona de Minguella y Gaspart son contradictorias

La tangana tras la final de Copa del Rey en 1984 ante el Athletic, con un ambiente enrarecido, porque se medía el Barça de Maradona con el equipo en el que jugaba Goikoetxea, el jugador que lo había lesionado meses atrás, fue su último partido como azulgrana. Minguella recuerda que Maradona no quería irse del Barça ni de Barcelona, pero que se tuvo que ir cuando supo que José Luis Núñez, el presidente de la entidad por aquel entonces, quería venderle. “Cuando se entera que quieren venderle, se molesta”, aseguró.

La versión de Gaspart es contradictoria y comenta que fue el representante del jugador, Jorge Czysterpiller, quien forzó el acuerdo. Quince días después de aquella final de Copa, Maradona ponía rumbo a Nápoles, a cambio de 1.200 millones de pesetas, 200 millones más de los que pagó el Barça. En Nápoles, Maradona se convirtió en “un dios”. Allí hizo “un equipo campeón desde la nada”, según recuerda Marcos Alonso, un conjunto que ganó dos Scudettos, 1 Copas de Italia, 1 Supercopa de Italia y 1 Copa de La UEFA y marcó un época.

La lesión del tobillo causada por el jugador vasco Goycochea

Algunos testimonios deslizan que la hepatitis que sufrió Maradona podría haber sido en realidad una enfermedad venérea

Diario El País lo reseño así;

El Barcelona traspasó ayer a Maradona al Nápoles

José María Sirvent

Barcelona – 30 JUL 1984 –

El Barcelona, finalmente, traspasó anoche el jugador argentino Diego Armando Maradona al Nápoles de Italia, por la cantidad inicial mente pactada de 7,5 millones de dólares (1.185 millones de pesetas) Las negociaciones, que según el portavoz del Barcelona, Joan Gaspart, se habían roto el viernes tras la petición azulgrana de 200 millones más de pesetas sobre el precio inicial, dieron ayer un vuelco total. Según el presidente del Barcelona, Josep Lluís Núñez, el giro se produjo tras llegar al convencimiento de que no se podía mantener en la plantilla a un jugador que estaba a disgusto. El contrato se firmó anoche en el aeropuerto de El Prat tras la llegada urgente, desde Nápoles, de Corrado Fericiano, presidente del club italiano.

La operación del traspaso de Maradona al Nápoles queda finalmente cerrada de la siguiente forma: 3 millones de dólares (450 millones de pesetas) al contado, 2 millones (300 millones de pesetas), en septiembre de 1985; otros 2 millones de dólares en septiembre de 1986. El Nápoles abonará en intereses, además, el 8% del segundo pago y el 16% del tercero. El Barcelona, al que Maradona le costó 1.300 millones de pesetas, pagará al Argentinos Juniors lo que todavía le adeuda del traspaso. La comisión que percibirán los intermediarios por el traspaso al Nápoles será pagada a partes iguales por los dos clubes.»Muy a pesar mío, Maradona se va». Así, de forma lacónica, Núñez anunciaba a unos pocos periodistas que se encontraban en el Miniestadi asistiendo a la final de la Copa de la Generalitat el traspaso de Maradona. «El Nápoles no ha tenido que pagar más del dinero inicialmente pactado. No hay nada contradictorio con respecto a lo que se dijo el día 6 o lo que se dijo ayer. Estábamos apurando al máximo la duda de si era bueno o no mantener a un jugador a disgusto en la plantilla. Y en las actuales condiciones es muy dificil mantener a Maradona en el Barcelona», concluyó Núñez.

Mucho antes de que se produjeran estas declaraciones, el serial Barcelona-Maradona-Nápoles estaba viviendo su momento final para los representantes italianos (Antonio Juliano y Dino Calentano) que se habían quedado en Barcelona. El Nápoles luchaba contra el reloj. El plazo para inscribir a jugadores extranjeros en Italia vencía a las 20.00 horas. Cuatro horas más tarde vencía el plazo de vigencia de los avales presentados por el Nápoles para garantizar el pago de Maradona, pero ellos ya no esperaban nada del Barcelona. Juliano y Calentano intentaron, por la mañana, contratar los servicios de Hugo Sánchez o del argentino Barbas. El Atlético no aceptó la oferta napolitana de 2,5 millones de dólares y un partido amistoso. La ‘contratación de Barbas no convencía a Ferleiano. Las dudas de Núñez estaban a punto de dejar a los italianos sin extranjero en la liga italiana hasta 1986.

A mediodía se produjo el miracolo, como llamaron algunos periodistas italianos a la operación. Joan Gaspart, el directivo que había desmentido mil veces el tras paso de Maradona, llamó a la habitación del hotel donde se en contraban los representantes italianos consultando las guías particulares de extranjeros disponibles para fichar por el calcio.

Gaspart quería comer con ellos. A la comida se unieron Cyterszpiler y José María Minguella. A media tarde, Juliano comunicaba a los periodistas italianos que «el traspaso está hecho; ahora tiene que venir el presidente, único capacitado para firmar el contrato».

Maradona declaró ayer a Antena 3: «Lo mejor es irme y prefiero hacerlo sin decir barbaridades. En la reunión del pasado viernes no llegamos a las manos porque creo que somos razonables. Era como hablar con una pared. Pero yo sabía que, a, poco que fueran inteligentes, darían la vuelta al asunto».

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 30 de junio de 1984.

58 partidos 38 goles en Barcelona

Fuente; Tyc, Olé, El Gráfico, Archivos Personales, Radar Deportivo, El País, Nuevo Estadio, Libro: Yo Soy El Diego, Clarín

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