NBA; «barriguita» Harden , genial, Curry vence a Lebron, Miami reacciona y los Rockets extrañan a su ex estrella

Los Warriors no son una dinastía al uso. Y han tenido, ojo, algunas de las taras inherentes a los grandes campeones, esas que envuelven al equipo en equilibrios extremadamente complicados con, paradójicamente, lazos más frágiles cuanto mayor es el éxito. Toda franquicia que gana mucho en un determinado periodo de tiempo comienza a experimentar síntomas de cansancio y, empapada de triunfos, se diluye paulatinamente en una carrera contra el tiempo en la que se ponen de manifiesto egos, lesiones y/o retiradas (entre otras cosas) que terminan con un proyecto que pasa de tocar la gloria a hundirse, en muchas ocasiones, en una crisis más o menos grave que hace olvidar, con demasiada rapidez, todo lo conseguido anteriormente. Es común ver estos síntomas en dinastías históricas como los Bulls, donde la guerra entre despachos y banquillo (Jerry Krause contra Phil Jackson y todo lo que el Maestro Zen llevaba detrás) paró un proyecto ya envejecido en 1998, cuando podría haber continuado. Con los Lakers de Magic, en los 80, acabó la retirada de Kareem y el hartazgo generado por las maratonianas sesiones de un Pat Riley que fue el hacedor pero acabó pactando su salida con Jerry Buss. A los Celtics de Bird les pesó la edad y la espalda de Bird, con los Spurs de Duncan, otra entidad atípica en fondo y forma, solo pudo el tiempo. Y con los Lakers de Kobe y Shaq acabaron… en fin, Kobe y Shaq.

En ese amago de final anticipado también han entrado sibilinamente los Warriors, que han tenido problemas con Draymond Green, han aguantado la llegada y la salida de Kevin Durant y han pasado, claro, por el sainete eterno de las lesiones, que a todo el mundo le llegan, antes o después. Sin embargo, la importancia capital del proyecto, su incidencia en el juego o su capacidad para reinventar lo que ellos mismos han inventado, les hace distinguirse del resto. Con cinco Finales consecutivas a sus espaldas han conseguido algo que nadie veía desde los Celtics de Bill Russell, han ayudado a aumentar la leyenda de LeBron James mientras se retroalimentaban del mito y agrandaban la suya propia y han salido victoriosos de eliminatorias imposibles igual que, en el pasado, hicieron otros equipos históricos. Tres anillos copan las vitrinas de un equipo cuyo argumento más grande es, de hecho, el haber cambiado una competición que ha experimentado una década llena de cambios y de revolución constante, desde el empoderamiento de los jugadores iniciado por LeBron en 2010, The Decision mediante, hasta la era de los triples que introdujeron en Golden State y desarrollaron hasta su extremo más tedioso y desvergonzado los Rockets de un Harden que, con Mike D’Antoni y, sobre todo, Daryl Morey a la cabeza, han intentado el más difícil todavía: ganar a los Warriors jugando como los Warriors. El problema que han tenido, claro, es que no son los Warriors.

Magnífico colofón al día especial que la NBA y, en general, Estados Unidos dedica a la figura de Martin Luther King. Este día festivo a nivel nacional acabó ya bien entrada la noche con un buen espectáculo en el Staples Center de Los Ángeles entre los Lakers y los Warriors. Los primeros llegaban con cinco victorias seguidas y una sensación de control absoluto en las semanas iniciales de la competición. Los segundos lo hacían ya con la mayoría de sus jugadores a punto. Buen duelo de división para testar el nivel de cada uno con ya más de diez citas por bando

No decepcionó. Para nada. Los Warriors supieron aguantar los golpes de unos Lakers en los que sólo Schröder y Kuzma dieron un gran nivel. En el final del partido, con una distancia sustancial, los de Steve Kerr pillaron relajados en exceso a los vigentes campeones y les levantaron la victoria como los mejores carteristas de las grandes metrópolis. Curry, que tampoco estaba teniendo su mejor partido, participó en 12 de los 14 puntos a los que los angelinos, que ganaban por siete, no supieron responder en los últimos cuatro minutos

Decía Phil Jackson que los playoffs los decidían el talento y la suerte. Y los Nets tienen lo primero. En demasía. Todavía no estamos a esas alturas de la temporada del todo o nada, pero en la Gran Manzana van a divertirse mucho viendo jugar a uno de los equipos más atractivos de la última década y, a la vez, uno que va a ser sometido al escrutinio constante del aficionado, al juicio del analista y al desafío que supone enfrentarse a una NBA que no espera a nadie, algo que saben muy bien la inmensa mayoría de personas que componen el proyecto. Empezando por Steve Nash, un hombre con una calidad inconmensurable que cambió el baloncesto pero no pudo tocar la gloria; pasando por Mike D’Antoni, el hacedor de los extremos, el creador incomprendido. Y claro, llegando hasta un James Harden que ha llegado a Brooklyn con la intención de ganar un anillo que no consiguió en Houston y consciente de que el tiempo se acaba y que el talento puede ser eterno, pero que el físico no perdona.

Lo bueno para Harden es que tiene a su lado a un ser de apellido Durant: un jugador atemporal, histórico, con un físico privilegiado y unas capacidades innatas que le colocan entre los mejores de siempre; y que sabe (lo ha sufrido en sus carnes) que ganar no es tan fácil por algo que antes o después todo el mundo comprende en la NBA: nunca lo es. Durant tuvo que huir hacia delante, a un lugar que mezclaba lo viejo y lo nuevo, una farándula creciente en Oakland, un estilo que cambió el rumbo de la mejor Liga del mundo y el recuerdo de tiempos pasados a los que los Warriors honraron con el confeccionamiento de una de las mayores dinastías de la historia. El alero formó parte de ella cuando salió de Oklahoma para, al igual que hizo LeBron en 2010, quitarse la espina. Ganar por fin. Y una vez conseguido, puso rumbo a un nuevo camino sin la necesidad, ni las ganas (nunca las ha tenido) de dar explicaciones. Y entre La Barba y el estilizado alero, emerge la figura deun Kyrie que lleva fuera de la dinámica de los Nets siete partidos sin que nadie sepa por qué. O, al menos, en seis de ellos: la versión oficial para la última ausencia es que estaba finalizando su acondicionamiento tras un parón incomprensible deja subyacer el principal motivo por el que puede hacer aguas el proyecto.

RESULTADOS NBA LUNES, 18 DE ENERO DE 2021
New York Knicks 91 Orlando Magic 84
R. Barrett 22 pts / N. Vucevic 24 pts
Washington Wizards 0 Cleveland Cavaliers 0
Susp
.
Atlanta Hawks 108 Minnesota Timberwolves 97
D. Hunter 25 pts / D. Russell 31 pts
Portland Trail Blazers 104 San Antonio Spurs 125
D. Lillard 35 pts / L. Aldridge 22 pts
Memphis Grizzlies 108 Phoenix Suns 104
B. Clarke 17 pts / D. Ayton 18 pts
Brooklyn Nets 125 Milwaukee Bucks 123
J. Harden 34 pts / G. Antetokoun. 34 pts
Toronto Raptors 116 Dallas Mavericks 93
K. Lowry 23 pts / K. Porzingis 23 pts
Chicago Bulls 125 Houston Rockets 120
Z. LaVine 33 pts / V. Oladipo 32 pts
Miami Heat 113 Detroit Pistons 107
B. Adebayo 28 pts / J. Grant 27 pts
Los Angeles Lakers 113 Golden State Warriors 115
D. Schröder 25 pts / S. Curry 26 pts

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