El «Halcón» voló alto y llegó a la cima de la otra mitad de la gloria de Sudamérica. Defensa Justicia pone a celebrar a todo Florencio Varela

Se detuvo el reloj en Córdoba. Y en Florencio Varela también. Sábado 23 de enero de 2021. 18.53. Por primera vez en su sufrida vida, el Club Social y Deportivo Defensa y Justicia se coronó campeón. Justísimo campeón de la Copa Sudamericana, encima. Estrella internacional sobre su escudo, ni más ni menos. Ya no se celebra un ascenso, tampoco una salvación. Ahora el Halcón celebra títulos. De una. Fue un contundente 3-0 sobre el encumbrado Lanús con goles del pibe Frías, del supergoleador Braian Romero y del histórico Washington Camacho, el mismo que estuvo en el ascenso a Primera. Y la cosa no termina acá. Además de jugar la Libertadores 2021 en zona de grupos, disputará la Recopa Sudamericana ante el ganador en Maracaná de Santos-Palmeiras, la Levain Cup (ex Suruga Bank) contra el FC Tokio y, si los rumores se confirman, el próximo Mundial de Clubes XXXL que se proyecta en China. Sí, Defensa campeón. De Varela al mundo.

El partido del campeón
El comienzo del primer tiempo tuvo a Defensa como neto protagonista. Un poco por obra y gracia del discurso de Hernán Crespo llevado a la práctica. Otro tanto, por el carácter entre defensivo y pasivo de un Lanús peligrosamente pragmático. Y sin punch. El Grana le dejó campo al Halcón. Y el Halcón lo aprovechó. Encima, a medida que tenía tiempo para avanzar, también pensaba. Y los de Zubeldía se complicaban solos. Aunque la suerte les jugaba a favor: a los 7′ nomás, Enzo Fernández le metió un pase milimétrico entre los centrales a Brian Romero pero el goleador de la Sudamericana definió cruzado, pegado al palo, cuando Morales ya se había dado por vencido.

Defensa monopolizaba. Lanús no tenía juego. Lo había entregado desde el vestuario. El 3-5-2, con todo su ancho de banda, era una tromba que desencajaba a un Grana que también fallaba en los duelos individuales. No anticipaba, no recuperaba, apenas pateaba (Alexis Pérez, alto, casi desde media cancha). La posesión era clara: siempre la tenían los de blanco con vivos verdes y amarillos, pero el partido se había llevado el primer tercio y… Nada. Ni siquiera el derechazo de Pizzini que el arquerito de Lanús detuvo seguro abajo. El parate por la molestia de Paredes y el tiempo de hidratación marcó en el juego una pausa, que los allegados de Lanús en la platea baja del estadio aprovecharon para alentar a los suyos e intentar cambiar el rumbo de un 0 a 0 algo discutible.

Sin embargo, instantes después, fue el canterano Adonis Frías, un marcador central, quien a los 33′ y con un movimiento en el área propio de un 9, empezó a poner justicia en la final. Gran jugada colectiva, propia de los de Varela, con un taco de Pizzini en la elaboración, centro de Romero desde la izquierda y un toquecito hacia atrás de Bou con la puntita del botín cuando nadie de los del fondo lograba rechazar la bocha. Lanús acusó el golpe pero la siesta era profunda. Vera, reemplazante del Laucha Acosta en el partido definitorio, intentó agarrar la pelota pero con mucho garabato. De la Vega, por derecha, tampoco lastimaba. Y el plan de llenar de pelotazos a Sand y a Orsini continuaba sin réditos. Si el deseo era que Defensa se equivocara alguna vez en la salida, Zubeldía tendría que buscar urgente un Plan B. El disparo de Vera desde afuera del área que salió a un metro de Unsain no cuenta, salvo para la estadística.

Cortesía Diario Olé

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