Tigres venció a Palmeiras y es el primer club de la Concacaf que jugará la final del Mundial de Clubes

La U. Así le dicen a Tigres, el equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Y es el U: el único representante mexicano que se pudo meter en una final de un Mundial de Clubes. Histórico es poco para los felinos, que le ganaron muy bien al Palmeiras en la primera semi del torneo intercontinental e irán por más, por ser leyenda. El Verdao que eliminó con lo justo a River en la Libertadores y que ganó la Copa en la última se quedó otra vez con sabor a nada. El gol, de penal, fue de André-Pierre Gignac, la gran figura de los dirigidos por el Tuca Ferretti y que la viene rompiendo en Qatar (tres gritos en dos partidos). Nahuel Guzmán y Guido Pizarro (capitán) son parte de un sueño muy real. Y que se venga el Bayern Munich…

Tigres UANL mexicanos, campeones de la Concacaf, derrotaron este domingo por 0-1 al Palmeiras de Brasil, monarca de la Copa Libertadores, para clasificarse a la final del Mundial de clubes de Qatar.

El francés André Gignac (m.54) anotó de penalti por los mexicanos, que se enfrentarán el próximo jueves en la final al ganador del duelo entre el Bayern Múnich alemán, campeón europeo, y el Al-Ahly egipcio, campeón africano, que jugarán este lunes la segunda semifinal.

El Necaxa, allá por el 2000, en la primera prueba de un torneo entre los campeones de cada Confederación, quedó tercero. Lo mismo le pasó a Rayados de Monterrey en 2012 y 2019, y a Pachuca en 2017. Era una especie de pared, o un muro, para hacerlo aún más especial. Y Tigres lo rompió. El equipo de Nuevo León logró algo inédito a fuerza de un buen plan de su DT y mejor ejecución de los jugadores, entre los que aparecen dos argentinos: el Patón y el Conde. El arquero sacó una clave y luego apeló a toda su experiencia. El volante y capitán fue el reloj del medio, manejando tiempos y momentos. Y nada menos que ante un rival brasileño, con lo que eso significa.

Para meterse en la semi, Tigres tuvo que dejar en el camino al Ulsan Hyundai surcoreano en una especie de cuartos de final: cumplió 2-1 con doblete del francés. Palmeiras, en cambio, arrancó directamente desde esta fase. ¿Ventaja? Para nada. Ferretti, viejo sabio de este juego, planteó un partido perfecto. Paró a los suyos un paso adelante, con Carlos González más de punta, Gignac libre, dos volantes por afuera (Quiñones y Aquino) y dos para controlar el centro (Pizarro y Rafael Carioca). Con cuatro defensores completó un dibujo de pizarrón con 4-4-2, pero que mutó muchas veces, como cuando Dueñas se sumó en ataque por izquierda y Quiñones se movió al centro. Lo mismo del otro lado, con los ataques y centros del Chaka Rodríguez, Justamente, un envío del lateral despertó a todos: ahí Weverton metió una gran atajada ante un cabezazo del paraguayo González.

Fuente;Diario Olé y Antena2

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