Lakers empata, Nets y Mavericks cuasi sentencian sus series

RESULTADOS NBA MARTES, 25 DE MAYO DE 2021
Brooklyn Nets 130 Boston Celtics 108 (2-0)
K. Durant 26 pts / M. Smart 19 pts
Phoenix Suns 102 Los Angeles Lakers 109 (1-1)
D. Booker 31 pts / A. Davis 34 pts
Los Angeles Clippers 121 Dallas Mavericks 127 (0-2)
K. Leonard 41 pts / L. Doncic 39 pts

El orgullo del campeón con un Davis que por fin da muestras de vida y los Lakers ponen el 1-1

Los Lakers lideraron casi todo el partido, pero Phoenix igualó al final. Un monstruoso Anthony Davis inclinó la balanza y puso el 1-1 en una serie que pone rumbo a Los Angeles.

Los Lakers ya están aquí. El equipo angelino se impuso a los Suns en el segundo partido de la primera ronda de playoffs, recupera la ventaja de campo y pone rumbo a Los Angeles con un 1-1 que cambia totalmente las tornas de la eliminatoria y que confirma dos máximas que siempre hay que tener en cuenta: la primera, que no hay que sacar conclusiones precipitadas de un game 1; y la segunda, que el orgullo del campeón tiene una dimensión que a veces no comprendemos, pero que es perfectamente tangible con exhibiciones como la de esta noche. Frank Vogel volvió a demostrar que no es el entrenador de los Pacers y no cambió la alineación titular, pero sí la dinámica del partido y la forma de mover el banquillo: introdujo cambios antes, metió a Marc Gasol en la rotación con mucho acierto, no se cebó con un Andre Drummond que cuajó una gran actuación y tomó las decisiones acertadas en los momentos finales de partido, con Anthony Davis, monstruoso, jugando de cinco (donde más daño hace) y la defensa bien plantada atrás para frenar a un rival que tuvo más opciones de las que mereció, pero sucumbió ante el poderío visitante.

El primer partido había dejado sensaciones más bien malas para los angelinos, con una versión mala de LeBron y fantasmagórica de Davis. Eso sí, solo perdieron de nueve (99-90) ante un equipo que se mostró superior en todo momento pero no sentenció del todo en ninguno. Había cosas que recuperar para el segundo asalto y se hicieron, especialmente en lo referente a Davis: la estrella lleva una temporada para olvidar, sin encontrar su juego cuando ha estado sano y lesionado la mayor parte del tiempo. Pero en el segundo partido ante los Suns, volvió a parecer ese hombre que defiende a cualquiera y produce como una máquina en ataque, un físico excepcional y atemporal que destroza rivales y acapara todo lo que puede en ambos lados de la pista. Davis ha sumado 34 puntos en solo 15 tiros (18 de 21 desde la personal), con 10 rebotes, 7 asistencias, 1 robo y 3 tapones. Y un tapón tremendo a DeAndre Ayton en el último cuarto, en el que ha anotado 14 puntos, 9 de ellos desde la personal. En una palabra: exhibición.

Los Suns fueron delante en el primer periodo (12-11) y ya no recuperaron el liderato hasta el último (88-86). Entre medias, las ventajas de los angelinos estuvieron siempre en torno a los 8-10 puntos, con una máxima de 15; eso sí, se dejaron remontar al final y especularon demasiado, haciendo dudar al aficionado de la posible victoria. Los Suns, envalentonados por su público (el «beat LA» vuelve a sonar con fuerza), tuvieron su oportunidad, pero no concretaron en los últimos minutos, sentenciados por un triple de LeBron, que ponía un 94-103 ya insalvable para los de Monty Williams. La parte más curiosa fue que Chris Paul solo disputó 23 minutos (6 puntos y 5 asistencias), en parte por el buen papel de Cameron Payne, que con su arcaica dinámica de tiro fue el elemento diferenciador que permitió remontar a los suyos. Al final, 19 puntos y 7 asistencias para el base suplente, que tuvo también un gran papel en defensa y fue la calma en los nervios que atenazaban las muñecas de sus compañeros, que apenas anotaron 8 triples en 26 intentos (un 30%).

Doncic lo vuelve a hacer

El jugador esloveno, en una exhibición de 39 puntos, conduce a Dallas hasta el 2-0 en la serie. Los Clippers plantan cara, pero no pueden frenarle.

Otra vez. Como si no se hubiera aprendido nada de la primera, como si el pasado aviso, y el del año anterior, no fueran suficientes. Los Clippers han vuelto a caer (127-121). Los Clippers, ese equipo que lleva dos temporadas siendo aspirante a todo, han vuelto a sucumbir ante Luka Doncic. No pueden con él. El año pasado, cojo y con todo en contra, llegó a empatar una serie que parecía decidida antes de iniciarse; ahora, en plenitud física, ha conducido a Dallas Mavericks a esa misma ventaja de 2-0, pero en sentido contrario. Su marcaje era la mayor preocupación de Tyronn Lue antes del encuentro. Buscó soluciones, «el marte tendréis lo que buscáis», advertía; pero no las ha encontrado. Ni mucho menos. Parecía que Kawhi Leonard podía ir a la guerra contra el esloveno. Al final, no se ha optado por una defensa individual y, en un baile compartido, todos los jugadores de los Clippers han fracasado. 39 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias dan fe de ello. Son incapaces y, si no lo remedian, la serie parece abocada a coronar a Luka. La cumbre era de dimensiones extraordinarias y, para él, dicho adjetivo se está quedando corto.

Todo ello, en un partido alocado, trepidante… Asfixiante. Cuando un cuerpo aplica una fuerza sobre otro, este segundo responde con otra de igual valor y dirección. Acción, reacción: tercera ley de Newton y una buena forma de explicar lo acaecido en el Staples Center. Dos equipos con un potencial ofensivo tremendo y con historial de enfrentamientos directos – y, por lo tanto, con deudas que se van acumulando -. Fórmula explosiva y disfrute para el espectador. De un lado al otro, en un giro de cuello más propio de otros deportes. Sin respiro, sin descanso. Por momentos, también sin excesiva eficacia en la retaguardia: «La defensa es como la mascarilla para los equipos vacunados: opcional», señalaba el periodista Tim MacMahon al descanso. Eso puede explicar el 73 a 71 tras el segundo cuarto; o que Kawhi (30 puntos) y Doncic (23) tuvieran las mitades más anotadoras de sus carreras en playoffs. Nueve empates en el marcador, siete cambios de líder y ventajas máximas que se quedaban en algo más cercano a unas mínimas: tres puntos para los locales y nueve para los visitantes. En la última pantalla del juego nadie regala nada y, en esta serie, todavía menos.

De principio a final. Tapón de Porzingis a Marcus Morris, Kawhi en suspensión… y triples, muchos triples. Y empates, muchos empates. Todo igual al inicio de la segunda parte, con un Hardaway Jr. que, desde el perímetro, ponía, de nuevo, a Dallas arriba (78-80), anotando su quinto triple de la noche. El décimo en la serie. Hoy, todo iba más acelerado. Hasta desde el lateral se tenía prisa por sacar. Normal. Lo que llegaba después eran puntos y más puntos. Y sonrisas de Doncic, que, en una vorágine ofensiva de semejantes dimensiones, se lo pasaba de fábula. Triple, correteo hacia atrás para recuperar la posición y, con un Patrick Beverley visiblemente enfadado, 78-85. Tironcito en un marcador, que, si necesitaba poco para crecerse, todos le animaban a hacerlo. Reggie Jackson, con su decimoquinto punto desde el banquillo, intentaba que se no se rompiera en exceso y Doncic, por su parte, insistía en ello en un tercer cuarto más texano que angelino. Dallas, en siete minutos impolutos, sin faltas y sin apenas fallos, amenazaba con llevarse una renta importante al cuarto decisivo. El base esloveno, con un triple de cuento, de mago, casi inverosímil, pactaba la ventaja en nueve puntos (92-101). A una pierna, ante Kawhi y desde un rango de tiro que, para él, ya deja de ser imposible. Eterno retorno.

En medio de semejante explosión anotadora, difícil de creer puede ser que el primer triple de Paul George llegara ya en el último cuarto. Ejerció de escudero de Leonard, pero no anduvo acertado desde la larga distancia, ya con cinco intentos fallidos, y se echó en falta. Todo tanto era bien recibido hoy; y todo error, realmente penado. Se jugaba en las alturas, habían aceptado el juego de ese equipo que, la temporada pasada, elevó el rating de eficiencia ofensiva a una nueva cota.Ritmo difícil de aguantar y que no se aguantó; aunque se intentó. Un parcial de 8-0, culminado con un mate de George y un triple de Marcus Morris, que también se estrenaba desde la larga distancia en el cuarto, ponía todo patas arriba. O lo mantenía, mejor dicho. El encuentro merecía traca final y la iba a tener. 109-114 con cinco minutos por delante… y a volver: acción, reacción. Newton sabía algo de esto. Y la ley marcaba que Doncic tenía un sitio reservado, claro. Y Kristaps Porzingis. Y un Tim Hardaway Jr. que no titubeó en el momento de la verdad, con la posibilidad de establecer un 2-0 en la serie. Con la posibilidad de dejar a todo un candidato, y casi a un proyecto, contra las cuerdas. Triple a un minuto del final y, en dos viajes seguidos a la línea, ningún fallo. Dallas lo ha vuelto a hacer. Doncic lo ha vuelto a hacer. Y cada vez es menos noticia.

Exhibición ante la mirada de Nowitzki

Decir que el esloveno está ganando solo a los Clippers podría ser un buen titular, pero no la realidad. Es la pieza más importante, con diferencia; pero sus compañeros están apareciendo en los sitios y en los momentos adecuados. La ley no es de Newton, pero casi. Hardaway no sólo es decisivo en el clutch. Acribilla de forma constante, con 28 puntos y 6 de 8 triples para él al término del partido (75%). Y Porzingis, se lleve mejor o peor con su líder, va de menos a más, sacando, cuando más se espera, el unicornio que lleva dentro: 20 puntos, 4 rebotes y 3 de 4 en triples. El ancla más importante en la pintura y uno más en la artillería perimetral, clave para entender el momento de la serie. Los Clippers llegaban a la eliminatoria siendo el mejor equipo de la competición desde la larga distancia (41% de acierto). En el primer partido, se quedaron en un 27,5%; hoy, se han acercado a sus estándares (39,4%), pero lejos de los texanos en cantidad y precisión. En total, 13 aciertos para ellos y 18 para unos Mavs especialmente inspirados.

El martillo pilón de los Nets deja tiritando el proyecto de Boston

Durant se fue a 26 puntos, Harris a 25, los Nets a 41 en el primer cuarto, Tatum se lesionó… la serie pone rumbo a Boston con 0-2 y los Celtics tocados. Y casi hundidos.

Lo bueno para los Celtics, si es que podemos quedarnos con semejante consideración, es que ya va quedando menos. La temporada verde se acerca a su final y más de un simpatizante va a sentirse agradecido. Nueva derrota ante los Nets, esta vez sin mostrar la resistencia del duelo inicial, y rumbo a Boston con 2-0 abajo, una losa demasiado grande para un equipo que, este año, ha sido demasiado pequeño. En el pasado más reciente, más de uno habría considerado que la fortaleza histórica mostrada en el Garden, que se ha alargado en la era de Brad Stevens, podría igualar la serie. Sin embargo, parece poco probable que este año se pueda dar una machada que no esperan ni aficionados, ni analistas, ni rivales, ni, por supuesto, los propios Celtics, que han perdido el brillo que mostraban por obra y gracia de Brad Stevens y ahora van sin rumbo ni dirección, hacia un verano en el que habrá muchas reflexiones. Y ya veremos si cambios.

De momento, siguen inmersos en una serie a la que han llegado play-in mediante, contra el ogro al que nadie se quería enfrentar y la némesis de Kyrie Irving, ese hombre que zarandeó lo que parecía un proyecto que iba a acabar en anillo. La culpa no ha sido solo suya, ni tampoco de Stevens; quizá tenga más responsabilidad Danny Ainge, que ha perdido el aura de buen directivo y el hype que permitió a los Celtics ganar el anillo de 2008 y construir de entre las cenizas un nuevo equipo con aspiraciones, uno que ha disputado tres finales de Conferencia en los últimos cuatro años… sin suerte, claro. En 2013, Ainge fue el responsable de mandar a Kevin Garnett, Paul Pierce, Jason Terry y compañía a los Nets, a cambio de una infinidad de rondas del draft que le permitieron reconstruir. Hoy, el equipo hipotecado con dicho movimiento, con sede en Brooklyn, está a dos victorias de eliminar al que se aprovechó de la avaricia y la ley del mínimo esfuerzo de ese magnate de apellido Prójorov. Cómo cambian las cosas.

MIÉRCOLES, 26 DE MAYO DE 2021
Philadelphia 76ers vs Washington Wizards 7:00 PM (1-0)
New York Knicks v Atlanta Hawks 7:30 PM (0-1)
Utah Jazz vs Memphis Grizzlies 10:00 PM (0-1)

Fuente; Diario AS, Hispanos NBA, WEB OFICIAL NBA

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