Nets toma ventaja sólida ante Bucks y Denver no aguantó la presión de los Suns

RESULTADOS NBA LUNES, 7 DE JUNIO DE 2021
Brooklyn Nets 125 Milwaukee Bucks 86 (2-0)
K. Durant 32 pts / G. Antetokoun. 18 pts
Phoenix Suns 122 Denver Nuggets 105 (1-0)
M. Bridges 23 pts / N. Jokic 22 pts

MARTES, 8 DE JUNIO DE 2021
Philadelphia 76ers vs Atlanta Hawks 7:30 PM (0-1)
Utah Jazz vs Los Angeles Clippers 10:00 PM (0-0)

Licencia para temblar: los Nets dejan moribundos a los Bucks

Brooklyn, en un partido impoluto, arrolla a Milwaukee por 39 puntos de diferencia. La serie se desplaza a Wisconsin con un 2-0 y sabor a sentencia.

La NBA tiembla y nadie puede culparla por ello. Es una reacción natural, irracional, incontrolable. La respuesta del cuerpo ante aquello que, por desconocimiento o excesiva información, se percibe como dañino. Ante algo como los Nets, por ejemplo. Hoy, no estaba James Harden, pero da igual. No le necesitan para hacer que los Bucks, una franquicia que aspiraba a todo, parezca un equipo del montón. Un grupo de amigos en una pachanga cualquiera de un parque cualquiera. Hasta hace dos partidos, eran claros aspirantes al anillo; ahora, simplemente, luchan por no perder lo que les queda de orgullo. Ni Giannis Antetokounmpo ni Khris Middleton, ni Jrue Holiday ni Mike Budenholzer. Nadie tiene respuestas y todos se encuentran en la esquina, con la cabeza entre las rodillas y las manos cubriéndose el rostro. 125 a 86 al final de un partido que no duró ni un cuarto. 39 puntos de diferencia que significan la mayor victoria histórica de los Nets en la fase final y, para los Bucks, más de 39 razones para pensar en un 2-0

Budenholzer repetía quinteto y apuesta: P.J. Tucker, que lleva toda una vida como defensor de urgencia para playoffs (léase LeBron James o, ahora, Durant), volvía entre los cinco jugadores iniciales. Y los Nets, a través de Irving, también: primera acción ofensiva, primer triple. Lejos de una simple coincidencia, anticipo de una pesadilla para Milwaukee. Y no una cualquiera, la del duelo anterior, como si aún no se hubieran despertado, como si siguieran con los ojos cerrados, martilleados, pero con el miedo a abrirlos para, no solamente padecerlo, sino ver el dolor. Vislumbrar un monstruo que les azota de forma indiscriminada. Era el primer cuarto del segundo partido, pero podía ser el quinto del primero. Mismos problemas por un lado y mismos aciertos por el otro. Lo que quedaba de big-three era suficiente para arrollar a los Bucks como nadie lo había hecho hasta el momento: 36 a 19 con 13 puntos de Durant, 9 de Irving y la mayor desventaja de la temporada para los de Wisconsin tras los primeros 12 minutos. El «récord» se repetía al descanso (65-41). El partido se desarrollaba a velocidad vertiginosa y, lejos de ser un alivio, era la mayor de las penitencias para los de Wisconsin: nada de rápido e indoloro, lento y como clavo ardiendo desgarrando la piel.

Los intentos de frenar a Kevin Durant se contaban por fracasos. Qué jugador. Al final del partido, 32 puntos, 4 rebotes y 6 asistencias. Todo ello, con un 66,7% tanto en tiros de campo (12 de 18) como desde el perímetro (4 de 6). En playoffs, promedia un 32+7,3+2 con 55%+50%+91,1%. Una máquina perfecta. En su estado óptimo de forma, la génesis del baloncesto. Su esencia, su todo.Tucker sumaba falta en cada disputa, un cambio a zona era totalmente inocuo, Holiday o Bryn Forbes salían al paso a la desesperada y Antetokounmpo, intentando hacer valer su posición de aún Mejor Defensor de la competición, no alteraba el producto: dos crossovers, un pasito atrás y cara de resignación en el griego, que mantenía el intento de punteo en el aire. El orden de los factores… no altera el talento de Kevin.

Sí el de Blake Griffin. En Detroit, seguramente, se estarán preguntando por la pócima mágica que tienen en Brooklyn. Tras un fallo desde el perímetro de Irving, recogía un rebote largo para, en un salto que se empezaba a dibujar desde más allá de la línea de tres, dejar un mate como los de antes. Como el de aquel jugador que saltaba por encima de los coches. Retazos de un pasado que ya deja de serlo a golpe de machaques. A seis minutos de finalizar la primera mitad, el show timese hacía presente en Brooklyn en forma de su enésimo mate del curso: Durant filtraba un balón para Bruce Brown, que, desde la línea de fondo, se la dejaba de cara a Griffin para maltratar el aro ante Giannis. De tiralíneas, de estrellas que se lo pasan bien (52-31), de un equipo que, con lo mostrado en la serie, parece difícil que pueda encontrar un rival a la altura. Desde el inicio del segundo cuarto hasta el final del tercero, la distancia se negociaba por encima de los 20 puntos; una vez iniciado el último, con tiempo para los menos habituales, explosión definitiva por encima de los 30.

Un plan fallido y un perímetro histórico

En el primero asalto, los de Wisconsin se ahogaron en su plan. Budenholzer, que hasta había podido ensayar frente a Miami Heat, tenía claro por donde se podía atacar… y atacó. 72 puntos en la puntura por 48, y 58 rebotes por 47. Encontró las debilidades, las explotó y se ofuscó en ellas, descuidando todo lo demás. Ni la ausencia de Harden permitió a los defensores perimetrales parar un asedio capaz de tumbar al castillo más fortificado. Se intentó repetir el plan… y salió peor. Era mala idea y terminó en inspiración fatal. Tanto, que los Nets firmaron su récord histórico de triples en la fase final (21), el tercero en el registro global de la competición. 50% de acierto al que se apuntó todo el mundo: 3 de 5 para Landry Shamet, 2 de 4 para Mike James… Griffin también se sumaba desde fuera, como en el primer encuentro, y Kyrie Iving hacía gala de su endiablada versatilidad. Si Durant ponía la dinamita, Irving tiraba la cerilla: 22 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias con porcentajes, de nuevo, para frotarse los ojos. 52,9% en tiros de campo y 50% desde el perímetro con 8 intentos. De Globetrotters.

Milwaukee se volvía a imponer por dentro (52 puntos por 38, y 50 rebotes por 48), pero… y qué. Esa es su única posible satisfacción hasta el momento, cumplir con su plan, uno que no funciona. Brooklyn renuncia a la zona, sabiendo que todo el daño que le llegue por ahí es sobradamente compensado por lo demás. Antetokounmpo, seguramente, terminó con el triple-doble más amargo de su carrera (18+11+10) y Middleton, tras un inicio horrendo, le acompañaba en la anotación con 17 puntos. Poco más a destacar en su hoja de estadísticas, marcada por los infames balances negativos en el más-menosAl descanso, Durant se iba hasta los 21 puntos. Su 53ª vez superando los 20 puntos en una mitad de playoffs, solamente por detrás de LeBron James (96) y Kobe Bryant (69), en las últimas 25 temporadas, en cuanto a noches a tal nivel anotador. Sinónimo de su magnitud. Sinónimo de una altura que, a día de hoy, parece inalcanzable para unos Bucks desprovistos de la grandeza que siempre prometen, pero que pierden cuando llega la hora de la verdad. Ahí donde aparecen los mejores. Ahí donde, de momento, los Nets parecen un monstruo indomable. Al rincón y con la cabeza entre las piernas.

Chris Paul decide cuando quiere

Los Suns ponen el 1-0 en la serie gracias a su base y a un tramo final académico. Los Nuggets, tras controlar buena parte del encuentro, caen con Jokic.

Qué puede pasar por la cabeza de un jugador que, tras aceptar un juego de equilibrios, de toma y daca, de pregunta y respuesta, ve como, sin avisar, un rival rompe la baraja. Sensación de impotencia y, seguramente, de incredulidad. Incluso de espejismo, y puede que de desconfianza para el siguiente asalto. Los Nuggets compitieron bien, muy bien, durante buena parte del partido. Ese instante, el del cambio, se puede identificar de dos formas: cronológicamente, en el tramo final del tercer cuarto, o a través de un nombre, que es el de Chris Paul. Point God, de nuevo. Con el descaro para decidir cómo y cuándo se decide un partido. 122 a 105 como resultado final tras un 60 a 70, la máxima en ese momento, a ocho minutos de terminar el tercer cuarto. Entre una cosa y la otra, el base pasando de los hilos a la acción. Ni rastro de su lesión en el hombro, pese a un choque con Campazzo. Empezó ejerciendo de titiritero y acabó con la pistola en la mano, con 14 puntos sin fallo y 3 asistencias en el último parcial. Un vendaval inesperado, que cogió a los de Colorado preguntándose cómo habían llegado hasta Phoenix. Cómo un partido que, en todo momento, se calibraba en el alambra pasaba a jugarse con los suplentes a dos minutos del final, ya sin opción alguna. Cómo, sin enterarse, ya contaban con el peso del 1-0 en la serie.

El marcador puede confundir… hasta cierto punto. Denver Nuggets fue finalista de Conferencia la temporada pasada, ahincando la rodilla ante Los Angeles Lakers, a la postre campeones. Pohenix Suns, tras eliminar a los angelinos, llega a las semifinales tras ganar su primera ronda en playoffsdesde 2010. Caminos cruzados en la historia reciente, con el hoy como punto de colisión. En muchos sentidos. Las fuerzas quedaron muy parejas en temporada regular y todo el mundo quería conquistar la mayor para su bando. El primer golpe, si se da bien, vale doble. El Facu, que se aplica como nadie cuando la intensidad lo reclama, encarnaba la idea inicial: triple y 2+1 para empezar. Presentación del argentino en sus primeras semifinales de la NBA. No era una excepción. El acierto general era norma. Deandre Ayton, poderoso, se gustaba en sus mates y Michael Porter Jr. respondía desde el perímetro a su compañero de generación. Qué generación, por cierto. A pesar de ello, el duelo de verdad estaba en la zona, con un Nikola Jokic empeñado en seguir demostrando por qué merece el MVP (que hoy merecía Paul). Primeros minutos preciosos, se mire por donde se mire, que contaron hasta con un 3+1 de Jae Crowder. Nadie convencía a la ventaja, pero la lucha por ella convencía a cualquiera que la viera.

La tónica del primer cuarto, que se extendía hasta el final del segundo, dejaba más intenciones que realidades. Y también el tablero en el que se iba a decidir el partido. En la comparecencia o no de un Devin Booker que no encontraba la versión que, hace nada, había destrozado al campeón; en el duelo interior entre Jokic y Ayton; en la capacidad de Campazzo para maniatar a un Paul que aún se mezclaba entre los mortales y en la búsqueda de un factor X que alejara el respeto que impregnaba la pista. Todas las monedas sonrieron a los locales, que, en la piel de su cabeza pensante, siguieron los académicos pasos que marcan la maduración de un partido. Al final del encuentro, 21 puntos, 4 rebotes y 8 asistencias de un Booker que no fue decisivo, pero que echó sal en la herida cuando más picaba; pulso ganado por Ayton, con doble-doble (20+10) y dejando a Jokic (22+9+3) sin opciones de liderar a los suyos (7 puntos en la segunda mitad y 0 en el último cuarto); explosión final de Paul y aparición providencial de Mikal Bridges, máximo anotador en el partido con 23 puntos y oportunísimo con sus triples (4 de 8) cuando el partido requería la siguiente marcha. La que pedía Paul.

Subir para caer desde lo más alto

Los Suns fueron crueles. Chris Paul fue cruel. Jokic, desde el perímetro, culminaba un parcial de 0-7 nada más iniciar la segunda mitad para poner la máxima distancia del partido, que era de 9 puntos. Sumarían uno más, hasta el 60 a 70 que Austin Rivers, con triple y step back incluido, negociaba a ocho minutos de finalizar el tercer cuarto. El principio del fin. Booker, desde la larga distancia, y Bridges, con una bandeja, reconducían la situación hasta un 79-72 que, al inicio del último acto, tomaba forma de 88-79. Todo en manos, en ese punto, de un Paul que finalizaba con doble-doble (21+6+11), 57,1% en tiros de campo y 2 de 3 en triples. Llegar a lo más alto para caer desde allí. Condena máxima la emitida por los Suns, que, tras andar agazapados durante todo el encuentro, sacaban a relucir todo su arsenal de posibilidades. El que los ha llevado a terminar segundos en la temporada regular y el que, con contratiempos incluidos, les ha permitido destronar al campeón. Como todos los que llegan hasta la presente ronda, opositan a sucederle, y cada día están un pasito más cerca de hacerlo. Reacción inmediata y, ya, camino sin retorno.

Los tantos, hasta ese momento, imanes en el marcador, empezaron a caer de un solo lado. El pegamento, que había estado uniendo a ambos equipos durante algo más de media hora, se derramaba por los suelos. Campazzo, tras su inicio explosivo, y con un buen 14+4+6 al final, no volvía a anotar hasta el 116 a 100, ya con todo decidido, sumido en el castigo de Paul. Jokic, que iba ganando a puntos frente a Ayton, recibía golpes que iban directos al K.O. (en minutos compartidos por ambos jugadores, +13 para los Suns) y Porter Jr., en muchos momentos un surtido de puntos imparable, se quedaba seco: 15+7+2 y también derrotado en el duelo de camada. Aaron Gordon, la pieza que hizo creer en todo antes de la fatal lesión de Jamal Murray, era el único que, coherentemente con ello, creía en algo. Sumó hasta el final, alcanzando los 18 puntos, pero en un esfuerzo inocuo. Chris Paul ya había decidido. Y lo hacía uniéndose a Steve Nash y a John Stockton en la lista de jugadores de 36 años o más con 20 puntos y 10 asistencias en los playoffs (en los últimos 30 años). Lo hacía, una vez más, demostrando por qué, a pesar de no contar con un anillo, está entre los mejores de la historia en su posición. Ahora, en camino de arreglar lo primero.

Fuente; Diario AS, Hisapanos NBA, WEB OFICIAL NBA

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