Suns paso la escoba ante Denver y Bucks empata la serie ante Nets

RESULTADOS NBA DOMINGO, 13 DE JUNIO DE 2021
Milwaukee Bucks 107 Brooklyn Nets 96
(2-2)
G. Antetokoun. 34 pts / K. Durant 28 pts
Denver Nuggets 118 Phoenix Suns 125 (0-4)
W. Barton 25 pts / C. Paul 37 pts

LUNES, 14 DE JUNIO DE 2021
Atlanta Hawks vs Philadelphia 76ers 7:30 PM (1-2)
Los Angeles Clippers vs Utah Jazz 10:00 PM (1-2)

El drama se traslada a Nueva York: lesión de Irving y empate

El base de los Nets, con un esguince en su tobillo derecho, se ve obligado a abandonar el partido y Antetokounmpo, con 34 puntos, pone el 2-2 en la serie.

Se preveía una guerra y lo fue mientras todos los soldados estuvieron en pie. P.J. Tucker, tras fallar un triple y recuperar la pelota, se golpeaba con su tesoro contra la cabeza. Había sido portada bajo el titular de «Bambi va de duro» y, como todos los Bucks, como todos los ciervos, tenía el orgullo mancillado. Y P.J. necesita poco para subir la temperatura. Pat Connaughton, tras una jugada en la pintura con Blake Griffin, terminaba ensangrentado en el suelo, con una brecha cerca del ojo que le obligaba a abandonar momentáneamente el partido. Hubo de todo, para bien y para mal. Y, desafortunadamente, porque no compensa, en ambos casos hasta límites extremos. La primera mitad (53-48), pese a la desesperante lesión de Irving, dejaba 24 minutos de alto baloncesto, de momentos de playoffs y de dos fuerzas decididas a batirse con todo. La segunda, irremediablemente manchada por lo ocurrido en la anterior, fue un ejercicio de pundonor neoyorquino, de una franquicia que quiere ser candidata a pesar de los pesares y de un equipo que tiene a Kevin Durant, uno de los mejores de siempre y que ponía a los suyos a nueve puntos antes de finalizar el tercer periodo (78-69). Conato de rebeldía aplacado con rotundidad y, por el contexto, crueldad, con un Antetokounmpo que se fue hasta los 34 puntos y los 12 rebotes, unos Middleton (19+8) y Holiday (14+9) que se acercaron a su potencial y un Tucker (13+7), hoy sí, siendo el defensa al que tantos acuden para la fase final.

Fue bonito mientras duró

Griffin no cabalga sobre caballo ganador. Es parte de él, lo alimenta y lo dirige, como uno más, como uno de los más importantes, mejor dicho. Y se empeña en demostrarlo partido tras partido. Con machaques, encima del DeLorean, pero también con una nueva versión necesaria, aunque poco identificable en la intericonicidad entre su imagen y juego. Harden no estaba sobre la pista, pero él se encargaba de hacerlo presente en su primer tiro de la noche. Triple, con step-back ante Antetokounmpo, y un aviso que no era cosa menor: se podían ir olvidando los de Budenholzer de un inicio en forma de catapulta, hoy los de Brooklyn llegaban al partido a la hora indicada. Paradójicamente, se marchaban demasiado pronto. Cita de gala para todo el mundo, con la tensión intrínseca a la misma, pero no con el amor como trasfondo, como quedaría patente. El propio Giannis, trasformando su primer tiro desde la larga distancia, lo recordaba (7-9), dando pie a un microcosmos ideal que, hasta el momento, se había resistido en la eliminatoria. Cuando se podía tocar, volvía a huir.

Bucks y Nets, Nets y Bucks eran (son) dos de los mejores equipos ofensivos de la competición, pero los de Wisconsin, sobrepasados por el arsenal de La Gran Manzana, se habían visto obligados a recular. A renunciar a su instinto y a adaptarse a un corsé más académico en el que, seguramente, no se sienten del todo cómodos. El primer cuarto de hoy reflejaba lo esperado (y deseado): un intercambio de argumentos, un ir y volver constante que no se decantara, de forma prematura, de un solo lado. Tres triples seguidos de los locales alejaban los fantasmas del desacierto y ponían su primera ventaja del partido (23-21). La segunda (37-36), llegaba con mil batallas de por medio. Los Nets, con, precisamente, Irving, que había terminado el primer cuarto sentando al otro Anteto, y un quinteto de suplentes, culminaban un parcial de 13-0 (23-34); los Bucks, para llegar hasta el anterior marcador, buscaban el orden natural de las cosas. Giannis ocupaba la posición de cinco en un quinteto pequeño y Tucker acribillaba desde el lugar en el que fue bendecido: su esquina, su tiro de seguridad (que vale por tres). De momento, el mejor recuerdo de la serie con el que se puede quedar cualquier aficionado neutral. Sin Irving, desaparecía la utopía. Un partido que prometía lo mejor, terminaba con los suplentes de ambos equipos para los últimos tres minutos.

Durant, ¿solo ante el peligro?

Para mayor penitencia, era en esa vorágine de noticias positivas para los de Wisconsin cuando llegaba la peor de las posibles para los de Nueva York. El esguince de Irving lo lanzaba todo por los aires. Abandonaba la pista y se iba a los vestuarios cojeando de forma aparatosa, con la cabeza baja, resoplando y dejando a Durant como único integrante del big-three, como tantas veces a lo largo de la temporada regular. En playoffs, se les esperaba a los tres, por fin, y tras un espejismo inicial, se vuelven a resistir. Kevin, solo ante el peligro, se empequeñecía, siendo lo grande que es. Holiday, incluso, le convertía en víctima de un caño. La pelota, además, terminaba en las manos de Giannis (60-50), que machacaba sin piedad y enseñaba músculos. Ya en el banquillo, Durant no escondía su cara de preocupación. Por el resultado, sí; pero, aún más, por la hoja de bajas. Con Kyrie, los Nets habían anotado 40 puntos en 18 minutos; sin él, 56 en 29, bajando de un 42,9% a un 21% desde el perímetro. Ahora mismo, todo Nueva York está pendiente de los resultados de esa resonancia.

En la primera mitad, los Bucks sumaban 16 asistencias, más que las registradas en el segundo y tercer partido. Siete de los nueve pases de Middleton y cinco de los siete del propio Jrue terminaban en canasta. Se habían sentido más cómodos que en escenarios pasados y el nuevo invitaba a recrearse. Antetokounmpo, en medio de la comodidad, intentaba más triples de los debidos y Middleton, apartando posibles sustos que habían acudido a la llamada de la relajación, cerraba el tercer cuarto con un triple inverosímil: sobre la bocina y ante tres rivales (81-69). Qué bueno es y qué pocos se lo dicen. Sin Irving, la vida es mucho más complicada. En los nueve minutos posteriores a su lesión, los Nets sólo fueron capaces de anotar 10 puntos en conjunto y, al final del partido, el base era el segundo máximo anotador del equipo, con 11, tras Durant, que luchó hasta lo posible (28+13+5). O hasta donde le dejaron. Nadie respondió en segunda fila, mientras el navío se hundía y el público tiraba piedras sobre la embarcación. «Bucks in 6», gritaba. Esta serie aún tiene que dar muchas vueltas. Lo que se esperaba, pero no de esta – triste – forma.

Los Suns sacan de quicio a los Nuggets y les borran del mapa

Barrida y a la final de conferencia. Los Suns se apoyaron en Paul y Booker, que sumaron 71 puntos, para clasificarse. Jokic perdió los nervios y fue expulsado.

Los Suns no dieron una sorpresa mayúscula, sólo pequeña, eliminando a los Lakers, el todavía campeón vigente, en la primera ronda. En la segunda han sacado de la circulación a los Nuggets, favorito al título y con el MVP en sus filas, a la primera de cambio. De hecho a Nikola Jokic le desesperaron tanto que hicieron que se le pelara el cable y acabara, con un mamporro sin venir a cuento a Cameron Payne por el que luego le pidió perdón, con el pívot serbio expulsado antes de ver a su equipo terminar la temporada. Un injusto balance para un equipo que sin Jamal Murray perdió muchas opciones de ganar el título y que, ante uno de los mejores bases de todos los tiempos en Chris Paul, ha visto cómo de grande era la carencia.

Este cuarto encuentro quizás fue un pelín más igualado que los anteriores, pero el 4-0 va a imperar en los libros de historia. Acabó 118-125. el temor a que se expirara el juego para los de Colorado hizo de éste un enfrentamiento vibrante, con brillo de cara al espectador. Mucho ritmo en la cancha. Pero los Suns fueron por delante en muchas franjas y en el último periodo terminaron por consolidar ese liderazgo. 

Los Nuggets se marchan una ronda antes que en la burbuja del año pasado, pero sabiendo que están en la buena senda. Han sido, sin duda, muy inferiores a los Suns. Los de Monty Williamsvan a por la NBA con el cuchillo entre los dientes en una de las últimas oportunidades de Chris Paul y esperan ya rival para las finales de conferencia, siendo éste el ganador de un Jazz-Clippers aún en el tercer partido.

A fuerza de acabarse las opciones tenía que haber una reacción de los Nuggets. Llegó en pequeñas dosis, pero llegó. No les bastó, pero ahí estuvo. Eso prueba la fuerza de estos Suns, que han pasado del infierno al cielo en u par de años y que van con todo. Malone se la jugó ya con sus cinco de confianza, dejando a Facu Campazzo en el banquillo y priorizando con Monte Morris para el puesto de base. Había que parar a Paul y Booker, los dos exteriores endiablados del cuadro aquí visitante, y había que tocar alguna tecla. Los dos hicieron probablemente el mejor partido de la serie en conjunto, acabando con 71 puntos entre los dos. Una osadía luchar contra tal acierto. Se vio que las opciones pasan por Jokic si no hay soluciones alternativas y, sobre todo en los primeros compases, el darle la bola a él para que decidiera se convirtió casi en un problema. Los Suns cerraron como pudieron la puerta del serbio, que no es MVP por casualidad, y dejaron abiertas otras. Mientras Crowder gozaba el poder poner dos tapones en dos minutos, ritmo alto para Denver tratando de cubrir los errores en el estático. Aaron Gordon, llegado en invierno a la plantilla, era la personificación de las ganas y de que también hay que tener la cabeza fría para tomar decisiones, como se vio al final. A una pequeña reducción en el marcador seguía un triple de Johnson que ponía otra vez diez de distancia (18-28, minuto 10). 

Y a los dos minutos clavados del segundo, triplazo esquinado de Campazzo para ponerlo a seis. A triples no iba a ser. O, por lo menos, a los triples que se juegan en el cinco para cinco. Los de Arizona mueven mucho mejor el balón y Paul y Booker no habían ni echado gasolina todavía. Devin asumió el control en este segundo periodo, siendo el principal escudo de los golpes que lanzaban los Nuggets. El marcador hacía la goma, como pasaría también en el tercer periodo, y el escolta parecía no fallar pese a ello. Había, además, más aportes: al filo del descanso un triple de Jokic fue respondido por dos tirazos casi seguidos de Crowder y Paul. Dejando huella. 

La segunda parte fue la de la desesperación de los locales. Qué tenemos que hacer, se preguntarían. No había falla en el plan de Monty Williams, Todo lo bueno que hacían era replicado al minuto o poco más. Barton se metió en el partido con dos acciones y Porter explotó, lanzando hasta triples en contraataque con compañeros al lado. Pero no había sobrepaso. Se había entrado en el territorio de Chris Paul y nadie podría poner fin a sus ideas. Jugadas colectivas y, de cara a la realización televisiva, un amago con la yema de los dedos que es marca de la casa y nadie hacia como él. Hasta paladeaba lo que estaba haciendo porque él sí puede hacerlo. Su suplente, Cameron Payne, saltó a la cancha en ese tercer periodo y se vio envuelto en la página negra de la noche: hachazo fortísimo de Jokic que impacta en su cara y al suelo. Booker y Jokic se encararon y el serbio sacó toda su mala leche en apenas cinco segundos. Se vio a Joker y no hablamos del comodín, más bien del personaje de película. El pívot pidió perdón a Payne, que sólo pasaba por allí, y se marchó expulsado por una flagrante de tipo 2 de poca discusión. Con ello lucharon los Nuggets, ahora también sin Jokic. La diferencia ya subía a los quince después de todo aquello (78-93, minuto 34). 

Con McGee de pívot y los Nuggets apretando todo lo que pudieron, poniéndose a menos de cinco puntos en los últimos cinco minutos, volvió Paul. Fueron cuatro acciones, incluyendo un robo de balón, las que aniquilaron la esperanza de los aficionados locales en el Ball Arena. 37 puntos de CP3 que se unieron a los 34 de su colega de exteriores. Se han ido de la eliminatoria sin fisuras y se meten en las finales del Oeste a lo grande, barriendo a Denver y con un descanso más que merecido.

Fuente; Diario AS, Hispanos NBA, WEB OFICIAL NBA

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