Hawks y Clippers dan sorpresa mayúscula al tomar ventaja y poner en jaque a Filadelfia y Utah

RESULTADOS NBA MIÉRCOLES, 16 DE JUNIO DE 2021
Philadelphia 76ers 106 Atlanta Hawks 109
(2-3)
J. Embiid 37 pts / T. Young 39 pts
Utah Jazz 111 Los Angeles Clippers 119 (2-3)
B. Bogdanovic 32 pts / P. George 37 pts

JUEVES, 17 DE JUNIO DE 2021
Milwaukee Bucks vs Brooklyn Nets 08:30 PM (2-3)

Trae Young dirige un milagro

Los Hawks remontan 26 puntos en la segunda parte y están a un triunfo de la final de Conferencia. Colapso para la historia de los Sixers. Horrible noche de Ben Simmons.

A veces, las cosas del deporte no tienen explicación. O la tienen, pero es mejor quedarse con la parte inefable, mágica, imposible. A veces las cosas pasan. Y como preferimos verlo así, hablamos de mística, de equipos del destino y de franquicias malditas. Hay un momento en el que uno no sabe, realmente es imposible saberlo, si todo eso es simple narrativa que se añade a los números y las estadísticas de los analistas, a las Xs, Os e Ys de los entrenadores, los factores que a priori explican todo. O más bien, hay veces que uno no quiere saberlo. Y esta fue una de esas veces: los Hawks ganaron en Philadelphia por segunda vez en su semifinal del Este (106-109) y dominan 2-3 con el sexto partido mañana en su pista (State Farm Arena, 01:30 hora española). Si ganan, estarán en primeras final de Conferencia desde 2015 (perdieron 4-0 contra los Cavs de LeBron James)… y la segunda desde la llegada a Atlanta, en 1968.

Los Hawks nunca han jugado unas Finales en Georgia (fueron campeones en St Louis, 1958). Y vivieron durante años de aquella semifinal del Este de 1988, un tremendo 4-3 a favor de los Celtics, Larry Bird contra Dominique Wilkins. En aquellos Hawks jugaba Doc Rivers, que ahora mismo está en el centro de muchas dianas. Tras su mala salida de los Clippers por un colapso horrendo en playoffs, está a una derrota mañana de firmar otro atasco infame, esta vez en su primer año en los Sixers. Si el equipo de Philadelphia no gana mañana, su temporada se habrá acabado y el último recuerdo que tendrá de jugar en su pista será este, una despedida entre abucheos y disgusto:

Los Sixers perdieron el primer partido, recuperaron el factor cancha en el tercero y han regalado los dos siguientes para pasar del 2-1 al 2-3. En el cuarto ganaban por 18 puntos, fuera de casa. En el quinto, en su pista, ganaban por 26. Estaban aplastando a los Hawks, arrasándolos, dominándolos por tierra, mar y aire. Pero un día después de que los Bucks perdieran una oportunidad gigantes contra los Nets, los Sixers les imitaron; dos equipos que buscan en los últimos años el paso adelante definitivo, y que nunca parecen darlo.

Desde luego, Joel Embiid está lesionado y todo pasa por ahí. Pero, repito: era un +24 ya en el segundo cuarto (56-32), un +22 al descanso (62-40) y un +26 (72-46) con poco más de 20 minutos por jugar. El parcial del segundo tiempo fue 44-69, el del último cuarto (se llegó 87-96), 19-40. En toda la segunda parte, solo anotaron canastas en juego para los locales Embiid y un Seth Curry que hizo un 9/12, acabó con 36 puntos y anotó cuatro de las únicas cinco canastas de su equipo en un último cuarto en el que se pasó de un 100-86 a 6:25 del final a un 104-109 en el último segundo, antes de una canasta final de Curry, que había anotado también la anterior más de seis minutos antes. En ese tramo que puede marcar una temporada y un proyecto, 0/9 en tiros, dos pérdidas, 2/6 en tiros libres. Y un terror creciente, finalmente hasta la retirada en desbandada, a medida que Trae Young entraba en calor. Y entró, vaya que sí: 39 puntos, 7 asistencias y los puntos para, junto a una canasta letal de Gallinari, confirmar un vuelco absolutamente imposible.

Embiid acabó con 37 puntos, 13 rebotes y 5 asistencias. Mermado, en partidos que se le hacen larguísimos, no se le puede pedir más. O sí: en esos seis minutos fatídicos falló cuatro tiros y los dos que lanzó en los últimos segundos desde la línea de personal, el clavo final en el ataúd de su equipo. Acabó el primer tiempo con 24+11 y un 9/11 en tiros, pero se vio limitado después, muy mal acompañado más allá de Curry: +11 con Embiid en pista, -14 en nueve minutos sin él. El partido señala a Doc Rivers, desde luego, pero también a un Tobias Harris esta vez negado (4 puntos, 2/11) y sobre todo a un Ben Simmons cuyos problemas en lo que hace mal eclipsan cada vez que llegan los playoffs sus obvias virtudes.

Esta vez el australiano se quedó, con debates rugiendo otra vez en su puerta, en 8 puntos, 4 rebotes y 9 asistencias, solo dos canastas (2/4)… y un 4/14 en tiros libres. El hack-a-Ben fue la estrategia de los Hawks hasta que Rivers tuvo que sentarlo, con lo que eso perjudica a su equipo en defensa. En estos playoffs, el australiano está en un 32,8% desde la línea de personal. Un espanto que en los últimos 25 años solo empeora el Ben Wallace de 2006 (27,3%). Doc Rivers, que dijo que se veía jugando el séptimo partido, fue claro sobre el problema con Simmons: “Hay que jugar minutos sin él, estamos preparados para hacerlo. Si mete los tiros libres, lo mantemenos en pista; si, no podemos hacerlo. Así son las cosas«. Pues eso.

Este +26 desperdiciado es el tercer peor colapso en playoffs en un cuarto de siglo. Por delante, dos remontadas de los Clippers: -31 contra los Warriors en 2019, -27 contra los Grizzlies en 2012. Mañana, mientras la rodilla de Embiid suma minutos y kilómetros, hay examen final en Atlanta. Enfrente habrá un público rugiente y un equipo ahora mismo pletórico, liderado por un Trae Young que está dejando aroma a megaestrella en sus primeros playoffs (casi 29 puntos y 11 asistencias por partido). John Collins (19 puntos, 11 rebotes) y Gallinari (16+8) pusieron el acompañamiento al lado del veteranísimo Lou Williams, que ocupó el lugar que suele ser de un Bogdanovic bajo mínimos (6 puntos). El combo guard entró en pista en el tercer cuarto con su equipo en -21 y ya no se sentó. El parcial desde ahí fue de 31-55 y él puso 15 puntos y 3 asistencias, con un tramo clave en el último cuarto, antes de que Trae tomara finalmente el relevo.

En la Conferencia de Nets, Bucks, Sixers, Heat y Celtics, los Hawks de Nate McMillan y Trae Young están a una victoria (tienen dos balas, la primera en su pista) de la final. Un éxito atronador consumado tras una remontada histórica. Los Sixers están contra las cuerdas. Aturdidos, magullados, absolutamente aterrorizados tras un colapso terrible. Inexplicable… o perfectamente explicable. A veces, simplemente, es mejor pensar lo primero y quedarse con que, en el deporte, las cosas pasan. Por suerte.

En el nombre de Kawhi Leonard

Épica victoria de los Clippers en Salt Lake City. Partidazo de Paul George y la primera final de Conferencia, muy a tiro. Los Jazz, desastrosos y con Donovan Mitchell claramente lesionado.

En los últimos tres partidos de estos playoffs 2021, una guerra de atrición marcada por las lesiones y el espíritu de supervivencia, los Nets (en cuadro) ganaron de manera imposible a los Bucks, los Hawks remontaron un partido que no podían remontar a los Sixers… y los Clippers ganaron en Salt Lake City Sin Kawhi Leonard (111-119). Como para apostar. Horas después de recibir el mazazo de la baja de Kawhi, en un goteo de malas noticias cada una peor que la anterior (baja para el quinto partido, baja en principio para toda la serie, posible problema de ligamento…), los Clippers demostraron espíritu guerrero, corazón, alma de ganadores y botas de combate. Lo que tantas veces les ha faltado en su historia. Y están a una victoria de su primera final de Conferencia. El año pasado ganaban 3-1 a los Nuggets, y desde ahí ya no avanzaron. Esta vez es un 2-3 con dos opciones, la primera mañana en el Staples (04:00). Todo de cara, pero sin Kawhi y en el terreno en el que tantas veces suelen patinar… ¿cuánta eliminatoria queda?

Pues, en gran parte, la que puedan o no puedan rescatar los Jazz, que tienen que nadar en medio de un naufragio, el territorio más delicado en playoffs, y salvar los muebles en L.A. Solo entonces podrán agarrarse al séptimo partido con un factor cancha que regalaron en el quinto, con una actuación lamentable en la tercera derrota seguida tras colocarse con 2-0. Los fantasmas de los Jazz no son como los de los Clippers, porque no hay equipo con un armario tan aterrador como el de los angelinos. Pero cuidado: ninguna final de Conferencia desde 2007 y el 3-1 que (como los Clippers pero una ronda antes) se dejaron remontar en 2020 por los Nuggets. Y el mejor balance de la NBA 2020-21 (52-20) a un paso de irse al garete. Todo el mundo tiene fantasmas, la cuestión es cómo se enfrenta cada uno a ellos.

Y los Clippers han elegido ser el forajido, el malo de la película que nunca termina de morir. Le remontaron un 0-2 y un 2-3 a los Mavericks después de perder tres partidos seguidos en su pista. Y ahora le han ganado tres consecutivos a los Jazz. Es, en efecto, una guerra de atrición, de el último en pie sobrevive: los Clippers están sin Kawhi Leonard y sin Serge Ibaka. En teoría, vendidos. Los Jazz juegan sin Mike Conley, cuya ausencia tiene ya una sombra alargídisima, y Donovan Mitchell está lesionado. Visiblemente: su tobillo no da para mucho y se mueve en absolutos mínimos. Necesita a los demás, y los demás no están.

Los Clippers, mientras, llegarán sin Kawhi hasta donde lleguen, pero no se van a rendir: a Ty Lue se le critica en cuanto asoma la ocasión pero tiene una facilidad plausible para evolucionar durante las rondas de playoffs y pasar de hacer cosas extrañas y poco funcionales a básicas y efectivas. El anti Budenholzer. Está abrasando a los Jazz con el músculo y los cambios defensivos de sus quintetos ultra pequeños. Esta dictando el ritmo, ganando posesiones, generando oportunidades. Y sus jugadores están enseñando unos colmillos que muchos querían limar antes de tiempo. Paul George, otro habitualmente zarandeado por la opinión pública, remató con un partido memorable unos playoffs magníficos: acabó con 37 puntos, 16 rebotes y 5 asistencias. Mantuvo a su equipo en el ajo en la primera parte (22 puntos en lo que era un 65-60) y apareció en los últimos minutos, con el partido en una olla a presión. Un jugador extraordinario en un momento de forma extraordinario. Y bien acompañado por un ejército de malditos: Batum, Morris (25 puntos, esencial), un guerrero emocionante como Terance Mann y Reggie Jackson, que está haciendo casi todo lo que no había hecho en su carrera. Sobre todo meter triples. Y jugar muy bien bajo presión: 10 puntos para salvar a su equipo en el último cuarto, con canastones cuando más apretaban los Jazz, y 22 en total tras un inicio discreto. Y 2-3. ¿Ver para creer? Quizá no tanto…

Porque los Jazz están mal. Muy mal. La baja de Conley dinamita la creación de juego con Mitchell tocado. Muy tocado: lo intentó por talento en el último cuarto pero, con el tobillo hecho polvo, no puede buscar el aro ni partir una defensa rival que sabe además cómo taparle las vías. Acabó con 21+5+5 pero sin rastro del jugador selvático del arranque de playoffs (4/14 en triples, casi su única arma). Bogdanovic (32 puntos, 9/17 en triples) y Clarkson (15 y 4/9) fueron de mucho (23 puntos entre los dos en el primer cuarto) a muy poco, Ingles estuvo irregular y falló tiros decisivos, el banquillo sigue siendo un drama, O’Neal enseña todo lo malo que esconde en regular season y sobre Rudy Gobert se ciernen nubes de tormenta. El pívot acabó con 17 puntos y 10 rebotes, y en el peor momento del tercer cuarto sostuvo a su equipo a base de rebotes de ataque. Pero está a unos días, tal vez, de que vuelvan los debates sobre su valor real en playoffs, sean esta vez más o menos justos. En los últimos minutos perdió buenas ocasiones de rematar (sobre en un mate tremendo que le hizo Mann) lo que había sido un esfuerzo notable en la segunda parte, en la que trató de mantener a flote a su equipo.

Quin Snyder también parece paralizado. Da la sensación de que el órdago de Lue le ha pillado con ideas… pero sin mimbres. Sin Conley y con Mitchell rebajado, el plan de agonía de los Clippers está funcionando. Pero, más allá, los Jazz tuvieron muy poca actitud defensiva hasta el último cuarto. Salieron con un increíble 12/17 en triples que era 17/30 al descanso. Los Clippers anotaban mucho también pero los locales debieron pensar que era cuestión de tiempo que Paul George se quedara del todo solo y el ritmo del partido les llevara por inercia a la victoria. Así que no hicieron los deberes y lo fiaron todo a un tiro exterior que los abandonó: en la segunda parte fallaron trece triples seguidos, muchos liberados, y firmaron un 8/22 mientras los Clippers anotaban los suyos encontrando excelentes posiciones de tiro. El cazador, cazado. Dell 56-46 en el ecuador del segundo cuarto a un 74-83 mediado el tercero, cerrado en 18-32 y con minutos lamentables de los Jazz. Después, tuvieron espacio y tiempo para ganar, pero los Clippers devolvieron cada golpe: de 89-92 a 90-100, de 97-100 a 97-105… Los angelinos  sobrevivieron, y hubo una gran dosis de justicia en ello.

Mañana en L.A. los Jazz pueden tirar por tierra una temporada que estaba siendo brillante en una serie que se había puesto totalmente de cara con la lesión de Kawhi. Necesitan un buen partido, solo uno, para regresar a casa y jugar un séptimo a pura agonía, a golpes con los puños desnudos. Tienen que nadar en el naufragio y voltear una serie que ahora mismo pertenece a Lue, Paul George y estos Clippers que nunca se rinden. Tienen que reunir ánimo, espíritu y memoria: volver a se el equipo que pueden ser. Porque, ahora sí, el tiempo se acaba.

Fuente; Hispanos NBA, Diario As, Web Oficial NBA

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