Suecia con buen fútbol ganó el Grupo E mientras que Polonia vuelve a defraudar en un torneo grande

Suecia aguantó como primera del grupo de España a costa de condenar a Polonia a hacer el equipaje de vuelta a casa. Los suecos han cimentado su pase a octavos en dos pilares básicos del fútbol: un portero que pare mucho y falle poco y talento arriba (Forsberg sale a gol por partido). Además, la última media hora de Kulusevski (sus primeros minutos en el torneo tras superar el coronavirus) completan un ataque preparado para dar guerra ante cualquiera, porque Isak sigue de dulce aunque no vea puerta. Polonia se marcha de la Eurocopa con la certeza de que la idea de su nuevo entrenador está aún muy verde y con la sensación de que probablemente nunca madure. Sus opciones de clasificación llegaron con más heroica que fútbol y, sobre todo, con la calidad de Lewandowski, el mejor ‘nueve’ del planeta en estos momentos. No fue suficiente

Suecia esquivó las especulaciones de inicio: sólo un minuto y medio tardó Forsberg en adelantar a los nórdicos. Se asoció con Isak, que completó otra gran actuación, y encontraron en Glik a un amigo polaco que ayudó al mediapunta del Leipzig a terminar solo ante Szczesny, al que batió con un buen zurdazo cruzado.

El tempranero tanto dejó grogui a Polonia, que hasta el minuto 10 apenas logró ni salir de su campo. Los suecos olieron la sangre y se lanzaron a la yugular para intentar zanjar el partido y el grupo, aunque los polacos resistieron bien en defensa. Poco a poco entraron en el encuentro y en el minuto 17 Lewandowski tuvo una oportunidad clamorosa que a estas horas debe seguir dando vueltas dentro de su cabeza: cabeceó dos veces consecutivas al larguero a la salida de un córner. Ahí se estiraron los de Sousa, aunque sin pisar demasiado el área antes del descanso. La ocasión más clara la desbarató Olsen, en un buen remate de Zielinski desde fuera del área.

En la reanudación, el partido se volvió loco. Suecia jugaba con red (clasificada desde antes del partido) y Polonia no tenía ya nada que perder. Se sucedieron las ocasiones (Zielinski se topó otra vez con el guardameta), hasta que la salida de Kulusevski mejoró a los de Andersson. El delantero de la Juventus realizó una gran cabalgada y asistió a Forsberg, que hizo un pase a la red. Cuando todo parecía decidido, Lewandowski puso emoción con un golazo sólo un minuto después y con otro en los minutos finales. Los polacos se quedaban a un gol del pase, pero el gol Claesson en el descuento terminó de desbaratar sus opciones.

Este resultado manda a Suecia a los octavos como primera y a Sousa al rincón de pensar, porque su idea de juego es difícilmente aplicable en el estilo de fútbol polaco

Fuente Diario AS

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