Ricardinho con su nuevo estilo espera por España

La carrera de Ricardinho ha estado marcada por la evolución, por cómo se ha ido adaptando a los tiempos. El malabarista de sus primeros pasos, con muchas lagunas en otros aspectos, fue derivando al jugador completo que marcó una época con el Movistar Inter.

Su cénit quizá llegó en 2018. Ese año fue el quinto consecutivo en el que fue elegido el mejor del mundo, pero, además, guió a su selección a su primer título europeo y, apenas unos meses después, al Movistar Inter a su segunda Champions seguida.

Ya con su selección en Eslovenia se apreció otro cambio. El jugador ofensivo, decisivo en los últimos metros, se convertía en un armador de juego ante la necesidad de los suyos. Ahora, en Lituania, se está haciendo más evidente. Con 36 años y una larga lesión de la que se ha recuperado justo para el torneo, Ricardinho está siendo clave para los suyos de otra manera.

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Ricardinho deja otra joya ante Serbia

No se muestra tan prolífico de cara a puerta –sólo ha hecho 19 remates, por los 37 de André Coelho o los 28 de Pany Varela– ni los rivales se ven tan forzados a pararle con faltas –en cuatro partidos ha recibido cuatro-, pero se está convirtiendo en el mejor asistente de los suyos.

Aunque sólo ha marcado dos goles -uno de bella factura en octavos- ha repartido cinco asistencias a los suyos, una en cada partido salvo ante Tailandia que dio dos. Otra nueva versión del crack luso que, en otro registro, vuelve a ser un jugador muy a tener en cuenta por parte de los de Fede Vidal-

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