vie. Dic 13, 2019

A Carolina la llamó el mar

Las luces, acrobacias y música, combinadas con los clavados, enamoraron por completo a la deportista pereirana Carolina Murillo. La clavadista encontró una opción en la que puede hacer lo que más le apasiona, su deporte, con una vida como miembro de un crucero que le exige nuevos aprendizajes de elementos mucho más artísticos.

Años antes de su destino entre los barcos, cuando solo tenía 8 años y en su ciudad natal, Murillo entró a clases de natación porque el entrenador de la liga pereirana estaba en la búsqueda de niños que quisieran iniciar un proceso de formación en clavados. Luego, la vida le mostraría que debía despedirse de su lugar de nacimiento.

“Viví en Pereira hasta finales de 2009 cuando decidí trasladarme a Medellín porque era donde se encontraba el deporte de alto rendimiento y los competidores olímpicos. Yo quería entrenar con ellos y competir junto a ellos”, recuerda Carolina y comenta que en el 2010 inició su ciclo con el entrenador de clavados de la Liga de Natación de Antioquia, Óscar Urrea.

Según esta amante de los animales, su experiencia estuvo repleta de buenos recuerdos, “el grupo siempre fue acogedor, tanto la liga como Indeportes Antioquia me apoyaron y ayudaron, en ese año competí en los Juegos Suramericanos y desde ahí, en todos los campeonatos internacionales de la categoría mayores”.

Carolina, junto a Viviana Uribe, podio en los Juegos Suramericanos Cocha-2018

Los clavados son un deporte muy artístico, siento como si estuviera volando, mi cuerpo puede llegar a hacer cosas tan grandes y diferentes; no cualquiera puede hacerlo, me ayuda a exigirme y a creer en mí.

Carolina Murillo, clavadista

Carolina asegura que “el deporte de alto rendimiento me gusta, pero nunca me sentí bien con la presión de una competencia, eso me llevó a cometer errores que antes no hacía y me frustraba”.

En el Allure inició su aventura de los mares

Años más tarde, por su lesión de hombro y cirugía, los cuales la llevaron a alejarse de las competencias y los apoyos económicos, y buscando otros caminos, Carolina se enteró de la vida de espectáculo en el que se encontraba uno de sus compañeros de entrenamiento; una vez más la curiosidad brotaba por sus poros, lo que la llevó, junto a su novio el también clavadista Juan Guillermo Ríos, a investigar y a interesarse por esa nueva vida que tenía al frente.

“Quería hacer cosas nuevas, conocer personas y tener otras experiencias. Buscamos un agente, enviamos nuestras hojas de vida y videos, y así fue como empezamos a trabajar en el Allure of the Seas y eso ha sido lo más lindo que yo he conseguido en mi vida”.

Carolina además de entrenar clavados, practica gimnasia porque, según ella, mejora su parte acrobática, aprende en aros y tela para desarrollar su danza aérea, va al gimnasio y trota, todo enfocado a dar el ciento por ciento en sus presentaciones.

“Soy una persona muy activa, siempre tengo una meta o un objetivo. Además de este trabajo, estudio trading. Me gusta tener muchas opciones porque quiero obtener grandes logros en mi vida”.

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