vie. Dic 13, 2019

Como deportista o entrenadora, Mónica brilla en el taekwondo colombiano

A los ocho años, Mónica Urrego Montoya encontró en el taekwondo el deporte que más la apasionaba y desde pequeña mostró un talento innato que la llevó a entrenar con las categorías mayores cuando aún era juvenil. Su padre, Manuel Tiberio Urrego, siempre la apoyó y esta no fue la excepción.

“A los 11 años el entrenador de la Selección Antioquia de la categoría mayores vio mucho potencial y le preguntó a mi papá si me daba permiso de practicar con los más grandes, él me consultó y yo le dije que sí”, recuerda la múltiple campeona nacional e internacional.

Fue así como en 1985, a los 13 años, se enfrentó a su primer torneo colombiano, certamen en el que subió al primer lugar del podio. Desde ahí, Mónica demostró que como deportista lograría cosas grandes.

Su palmarés es bastante amplio, además de los títulos nacionales, Mónica hizo parte de la Selección Colombia por diez años consecutivos, fue campeona suramericana en tres ediciones, centroamericana y del Caribe en una, iberoamericana en dos, panamericana en una y tres veces medallista de los Juegos Panamericanos; además, participó en cuatro mundiales llegando a ocupar la quinta posición.

“Gracias al deporte conocí el mundo, gracias al taekwondo estudié tecnología en Sistematización de Datos, luego terminé Ingeniería de Sistemas, todo lo hice mientras estaba en el alto rendimiento. Después finalicé la carrera de Profesional en Deporte y ahora la especialización en Gerencia Deportiva.


Lo que tengo y lo que soy es gracias a mi deporte.

Mónica Urrego, taekwondo

Juegos Olímpicos, el sueño que faltó por cumplir

Mónica, quien estuvo en dos ciclos olímpicos, no pudo cumplir su mayor sueño: representar a Colombia en las justas más importantes del mundo.

“El primer ciclo en el que estuve fue para los Olímpicos de Sidney-2000, ese año la Federación Colombiana de Taekwondo no tramitó la visa para que yo asistiera a las eliminatorias así que me las perdí. Estuve deprimida y duré seis meses diciendo que no quería volver a entrenar”, cuenta y asegura que al final el amor por su deporte y las ganas de cumplir su sueño, ganaron y retomó su camino hacia el alto rendimiento.

La deportista, quien era campeona absoluta y a quien solo le faltaba participar en unas Olimpiadas, encontró una nueva oportunidad, cuatro años más tarde, de cumplir su mayor reto. Lamentablemente la vida le diría, una vez más, que no sería posible.

“Para Atenas-2004, era una época en la que estaba como número uno de América y con buen lugar en el ranquin internacional. En ese año se hizo cambio de directivos y entrenador de la Federación, ellos quisieron hacer los ciclos con personas que no tenían el derecho de participación, sabiendo que los tres selectivos nacionales en los que había participado, los había ganado. Fue ahí cuando decidí retirarme, con el dolor en el alma pasé mi carta de renuncia al Comité Olímpico Colombiano y le dije adiós a la delegación nacional”.

Tras su retiro deportivo, se dedicó al acompañamiento del deportista antioqueño

Luego de su retiro del alto rendimiento, a Mónica le ofrecieron ser la entrenadora de la Selección Antioquia categoría mayores, lugar que ocupó hasta el 2012 y en el que aprendió y superó dificultades.

“Lo más duro fue el estar rodeada de machismo y envidias del gremio porque les parecía increíble que una mujer llevara las riendas de este deporte, en una época en la que todos querían ser los entrenadores”, asegura.

En 2012, Mónica decidió presentar un proyecto para descubrir talentos en la subregión de Urabá; tras seis meses, el programa ya contaba con más de 700 practicantes y de los cuales se eligieron cinco deportistas que se trasladaron a Medellín con el fin de expandir su nivel deportivo; entre ellos se encuentra Marizoneth Carrillo, una joven que, según ella, es muy talentosa y tiene un gran futuro por delante.

A raíz de este proyecto nació Altius Sapientes, una fundación que tiene como objetivo darle condiciones de vida a estos jóvenes talentosos, todo con la ayuda de manos amigas que donen.

Salón de la Fama y la Antioqueña de Oro

En 2016, gracias a su trayectoria deportiva, Mónica recibió el reconocimiento al Salón de la Fama del taekwondo internacional. Mientras que, en 2018, la Antioqueña de Oro, galardón que reconoce la labor de las mujeres y en el cual se destacó por su labor social

En la actualidad, Mónica divide su vida entre su trabajo como entrenadora de las categorías menores de la Liga Antioqueña de Taekwondo y su familia: su esposo Germán Alonso Restrepo, y Laura y Juan Felipe, sus hijos.

2 pensamientos sobre “Como deportista o entrenadora, Mónica brilla en el taekwondo colombiano

  1. Mil felicitaciones por su valentia y perseverancia. Su reconocimiento en el salon de la fama es un logro importantisimo ya que se le otorga solo a los grandes maestros del Tsekwondo como es el reconocimiento al Maestro Oskar Posada quien lo recibio hace dos años atras

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *